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¿Y tú te comes tus emociones?

Tener hambre a todas horas y emocionarse mucho por comer

Columna Nutrición y Bienestar

Comer sin hambre, por ansiedad o comer a cualquier hora del día, ¡eso es hambre emocional! En ocasiones, tu cuerpo te pedirá consumir alimento para saciar el hambre de tu alma, y al final, es probable que sientas culpa o vergüenza.

Ofelia Coop Gamas

El sobrepeso y la obesidad se consideran en la actualidad problemas de salud pública en México y en el mundo. Hoy sabemos que esto tiene raíces multifactoriales y las emociones forman parte de ello. Las emociones son poco mencionadas en el sector salud y no suelen abordarse durante las consultas de nutrición. Por fortuna, esto está cambiando debido a que las emociones son parte fundamental del acto de alimentarnos.

Por lo general, las personas deciden qué comer y en qué momento hacerlo cuando tienen “hambre”. Sin embargo, el valor nutritivo y el estado corporal de las personas al momento de sentir hambre son determinantes en las decisiones sobre qué alimento y cuánto comer. Además, la alimentación es un proceso indispensable y vital para cualquier ser vivo, que permite ingresar nutrimentos esenciales al cuerpo, tal es el caso de vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, hidratos de carbono y proteínas, entre otros.

Comparación entre hambre emocional y hambre fisiológica

Según la Real Academia Española, hambre se define como “las ganas y necesidad de comer”. Una segunda definición hace alusión a “una escasez de alimentos básicos, que causa carestía y miseria generalizada”. Y, finalmente, una tercera menciona que es “apetito o deseo ardiente de algo”, esta última va más enfocada con el hambre emocional, mientras que las ganas de comer y la escasez de alimentos básicos justo van de la mano con hambre de tipo fisiológico (real). En el siguiente cuadro se resumen y comparan las características de ambos tipos de hambre:

EmocionalFisiológico (real)
RepentinaProgresiva
UrgenteEspera
Deseo por alimento específicoCualquier alimento
No se pasa al comerSe pasa al comer
Sentimiento de culpa, vergüenza, tristezaSentimiento de satisfacción

Como te habrás dado cuenta, existen notables diferencias entre hambre emocional y hambre fisiológica (real) y que tienen que ser analizadas previo al consumo de los alimentos, pero es aquí donde se puede caer en el hambre emocional, justo por no realizar una evaluación consciente de las necesidades corporales y se actúa sin pensar, lo que va muy de la mano con la situación y ambiente donde te encuentres.

Una variada gama de emociones


Aquí se puede resolver la pregunta: ¿te emociona comer? Una característica que cumple con el hambre real es que se da de manera progresiva, justo esperando que fisiológicamente el cuerpo necesite de los alimentos para mantener activos los procesos vitales. A nivel de la corteza prefrontal del cerebro, se da la señal y la toma de decisión para iniciar el acto de ingerir los alimentos.

Sin embargo, el gusto hacia un alimento en específico depende también de la cultura, país, tradiciones y costumbres de las personas. La conducta de alimentación de cada persona, es un determinante en la elección de los alimentos, como en el caso de un vegetariano estricto, quien preferirá el consumo de frutas y verduras al momento de sentir hambre; en cambio una persona en una dieta carnívora, preferirá el consumo de proteínas como el pollo, cerdo, carne, pescado, huevo, etcétera. Todo lo anterior sin generar culpa o sentimiento de vergüenza.

¿Te comes tus emociones? En el día a día, el ser humano está expuesto a una variada gama de emociones y todas debido a la situación que atraviesa, hoy puedes estar sintiendo angustia, enojo, tristeza, frustración, ira, etcétera. Sin embargo, no sería correcto refugiarte en los alimentos desquitando todos estos sentimientos y emociones negativas. Incluso, si fueran positivos, como alegría, somos seres sociables, que celebramos con alimentos los eventos que nos aportan felicidad, pero todo está en la cantidad y calidad de alimentos que consumes, el problema radica en no tener conciencia de la cantidad, y al final, sentirse con culpa o vergüenza.

Consecuencia del hambre emocional

En la actualidad, se sigue dando importancia a la apariencia física y estética de las personas como sinónimo de belleza para “encajar” socialmente.

Por desgracia, esto puedo repercutir en la aparición de un sentimiento de inferioridad y de preocupación a comentarios ofensivos. Esto puede ser el inicio en la aparición de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) como anorexia y bulimia.

Casi siempre dichos trastornos se generan por una baja autoestima y un desagrado personal del propio cuerpo. Desgraciadamente, muchas veces las personas no se dan cuenta cuando están en el inicio de un problema en la conducta alimentaria como consecuencia de sus emociones. Por lo tanto, los nutriólogos debemos estar capacitados para detectar los problemas en la conducta alimentaria, enseñar a los pacientes a identificarlo y regular sus emociones, y si fuera necesario, canalizar dicha situación con un equipo multidisciplinario encargado de TCA.

Misión: controlar la ansiedad y el estrés

Además, es fundamental enseñar a los pacientes a diferenciar las señales fisiológicas de hambre/saciedad con sus estados emocionales. Algunas recomendaciones para no caer comiendo tus emociones, pueden ser:

  1. Alejarse de la escena.
  2. Realizar actividad física.
  3. Tomar agua o alguna bebida baja en calorías.
  4. Hablar con un familiar o amigo.
  5. Leer un libro.
  6. Realizar ejercicios de meditación (respiración).

Para concluir, tener hambre (emocional) a todas horas se puede controlar. Por fortuna, la ansiedad, el estrés, que pueden llevarnos a caer en hambre emocional, son estados que se pueden controlar. Y si bien la alimentación es fundamental para el mantenimiento de las funciones biológicas del cuerpo, también representa un estado que puede generar emociones agradables. Busca ayuda si deseas comprender y saber cómo sobrellevarlo.

Ofelia Coop Gamas

Es licenciada en Nutrición por la Universidad Anáhuac Mayab y tiene una maestría en Nutrición Humana por la Universidad Autónoma de Querétaro. Es docente en diversas universidades. Cuenta con más de 10 años en consulta privada especializada en pérdida de peso y etapas de la vida. Su correo es: ofelia.coop@mundofarma.com.mx

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