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Síndrome de Asperger, ¿un mal con súper poderes?

Del sillón del psiquiatra a la butaca cinematográfica

Columna Sapiencias

Hans Asperger describió por primera vez a este síndrome que después se identificaría bajo la denominación de «trastorno del espectro del autismo (TEA) sin discapacidad intelectual asociada».

Enrique Chao Barona

En los últimos años el Asperger es el síndrome de moda en el cine y la TV. No hay crimen que se resuelva sin el auxilio de un Asperger “cuya obsesión por su trabajo le hace dar con la clave del caso”. Incluso, la comedia incluye un Asperger maniático y sin modales que rompe los balances y altera los equilibrios porque no capta la etiqueta social.

Estos personajes con el Síndrome de Asperger (SA) se han vuelto clichés, convencionalismos, y si bien inspiran a los guionistas que no hacen su tarea de investigar más a fondo los casos, la intención de los cineastas o documentalistas es mostrar las características de un síndrome muy carismático y peculiar, quizás para que la gente haga conciencia de su situación, los comprenda y los acepte.

Las listas de cintas y series con personajes autistas (bajo la denominación Asperger) son cada vez más recurrentes en las salas de cine, en los documentales y en las teleseries, que sin mediar mayor reflexión los exhiben sin rubores, como la película Adam (2009), por ejemplo, que retrata el drama romántico de un personaje que lo padece vinculado con una chica que, por más que lo quiere, no deja de sacarse de honda con las reacciones y “malentendidos” que acaban por envolver a ambos. Fue protagonizado por Hugh Dancy y Rose Byrne, y es un filme que revela el conflicto existencial, emocional y amoroso de quienes sobrellevan este síndrome.

El auge de algunas series televisivas está poniendo al descubierto a estos pacientes; inclusive en papeles protagónicos, cuando su propósito, como típicos “aspergers”, sería más bien pasar desapercibidos y no sufrir el bullying o acoso social. Sin embargo, para los cineastas, y otros documentalistas y divulgadores, destacarlos implica visibilizar con mayor nitidez ciertos temas, hasta ahora desconocidos de su condición que, hay que reconocer, no resulta nada fácil.

Los límites de cada síntoma

Tan es así que, para dar visibilidad a este trastorno que afecta no solo la comunicación social y la flexibilidad del pensamiento, se les dedicó una fecha, el 18 de febrero, el Día Internacional del Síndrome de Asperger (SA), la cual se lleva a cabo desde el 2007, a resultas de que la fecha coincide con el aniversario del nacimiento de Hans Asperger, médico austríaco que observó en 1944 a cuatro niños que tenían dificultad para integrarse socialmente: “Aparentemente, su inteligencia parecía normal, aunque no tenían habilidades no verbales de comunicación, ni podían demostrar empatía por los demás. Además, eran torpes físicamente”, detalló entonces el ahora reputado doctor.

Hans Asperger describió por primera vez a este síndrome que después se identificaría bajo la denominación de «trastorno del espectro del autismo (TEA) sin discapacidad intelectual asociada».

Cabe recordar que las señales de esta perturbación se detectan durante los tres primeros años de vida y acompañarán a la persona que lo padece a lo largo de su vida; sin embargo, las manifestaciones y necesidades se verán modificadas en función de la etapa del desarrollo. No todos los pacientes resultan iguales.

Las peripecias y otras hazañas

Pero el cine proyecta siempre con otra dimensión que exagera o banaliza los alcances de este padecimiento. Incluso hay muchas series exitosas con esta temática. Uno de los personajes que más ha sensibilizado a la sociedad, sobre todo a la estadounidense, de cómo relacionarse con una persona con SA es Sheldon Cooper (The Big Bang Theory).

Otro personaje, también ligado con el SA, y que llama poderosamente la atención de la audiencia, es Sherlock Holmes, con varias temporadas y numerosos episodios de enorme éxito. Entre las últimas series en Netflix que comparten esta temática, y que se afanan por mostrar la realidad del padecimiento, sobresale Atypical; un adolescente de 18 años, Sam, un chico no precisamente popular, diagnosticado con trastorno del espectro autista, pero que, como es bastante inteligente, ha aprendido herramientas para interactuar adecuadamente con los demás. De hecho, Sam ha decidido que es el momento de tener novia y experimentar sus primeras relaciones con las chicas. La familia de Sam debe adaptarse a la nueva situación, “viendo cómo cada vez se vuelve más independiente”.

Otra serie a destacar últimamente es: The Good Doctor, con récord de audiencia en muchos países, y que añade al autismo de un médico joven, el síndrome de Savant (como ocurre con Rain Man o Forrest Gump).

El Asperger es un trastorno amplio con diversos grados

Martha Trivi, en su gustada página Web Caninomag.web, se echó un clavado al mundo Asperger y su relación con el cine y fue enfática al señalar que “los guionistas optan demasiado a menudo por hacer que ‘Asperger’ sea la única característica de un personaje, olvidándose de ponerles cualquier otro rasgo (tímido, extrovertido, valiente, serio…) que haga que la persona no se convierta en caricatura”.

Insiste en que “parecen ignorar que el Asperger es un trastorno amplio con diversos grados y características y, en consecuencia, eligen presentar una y otra vez los mismos rasgos y de la misma manera. También es común que se obvien las consecuencias y los obstáculos derivados de algunos comportamientos típicos, por lo cual el retrato de los mismos siempre quedará, no sólo simplificado, sino incompleto”.

La comentarista se queja de que una de las características que de manera normal suelen compartir los personajes Asperger en la televisión es la inteligencia: “Es habitual que se muestre a los ‘Aspergers’ como personas brillantes, posiblemente superdotadas, que destacan en campos ligados a la ciencia y a la lógica. Esta representación, sin embargo, no se ajusta a la realidad. La mayoría de ‘Aspergers’ presenta una inteligencia normal, siendo tan sólo el 10% de ellos los que presentan una inteligencia superior (frente al 2-5% de la población neurotípica)”.

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Películas con Asperger como tema

Algunas organizaciones que promueven un mayor acercamiento a este tema, y para familiarizarse con un abanico de casos muy diferentes entre sí, enumeran la siguiente lista de películas sobre este tema*:

  • Mater amatísima (1980)
  • Rain Man (1988)
  • Molly (1999)
  • Crazy in love – Mozart y la Ballena (2005)
  • After Thomas (2006)
  • SuperBrother (2009)
  • Temple Grandin (2010)
  • Mi nombre es Khan (2010)
  • El faro de las orcas (2016)
  • Mary y Max (2009)

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Definiciones y aproximaciones al SA

El SA no es otra cosa que un trastorno del espectro autista, uno de un grupo distintivo de afecciones neurológicas caracterizadas por impedimentos notables en las habilidades del lenguaje y la comunicación, al igual que patrones repetitivos o restringidos de pensamiento y comportamiento.

Sin embargo, se ha encontrado que las personas con este padecimiento suelen tener una memoria brillante y alta capacidad intelectual. En efecto, es un tipo de autismo, sí, pero se diferencia en el hecho de que no hay retraso en el lenguaje o en el desarrollo cognitivo. El autismo sí afecta la manera en la que una persona se comunica y socializa.

El Síndrome de Asperger es un trastorno generalizado del desarrollo caracterizado por disfunción social, intereses restringidos y comportamientos repetitivos. No se acompaña de retraso del lenguaje, como sucede en otros trastornos generalizados del desarrollo, y esto lo diferencia del autismo clásico.

Problemas con el lenguaje social

Aun así, presentan dificultades en la pragmática del lenguaje o lenguaje social, esto es, la capacidad de utilizar el lenguaje apropiado en una situación dada, así como entender las señales del lenguaje social de los demás (las insinuaciones, los chistes de doble sentido, etcétera).

También manifiestan problemas de hipo e hipersensibilidad (como a los ruidos fuertes, a las texturas de la ropa, a los colores…). En cuanto a su inteligencia, es igual o superior a la media.

De acuerdo con la Asociación Asperger México, A.C., “el SA es una condición neurobiológica congénita”, es decir, se nace con ello; sólo que el cerebro de la persona en este caso percibe e interpreta el mundo y sus relaciones de manera diferente que, en ocasiones, les permite tener habilidades en ciertas áreas (a veces sobresalientes), aunque padecen, en otras, de mucha dificultad.

De espectro autista

Por su lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) describe al SA como un «Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) de carácter crónico y severo que se caracteriza por desviaciones o anormalidades en las capacidades de relación y comportamiento social».

Hasta el año 2013, el SA solía considerarse una afección en sí misma, con su propio diagnóstico. A partir de entonces, la guía que utilizan los médicos, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, comúnmente conocido como DSM-5, cambió la clasificación del SA, y hoy a los niños que presentan señales de dicho síndrome se les diagnostica autismo y se los considera como parte del «espectro autista».

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Señales para detectar el SA

Existen muchas conductas y señales características que pueden indicar la presencia del SA:

  • Dificultades para la interacción social.
  • Relaciones sociales limitadas.
  • Falta de empatía con las demás personas.
  • Dificultad para entender el mundo que les rodea y las emociones de los demás.
  • Reaccionan con fastidio ante determinados estímulos externos: ruidos, imágenes, luz…
  • Pueden mostrar retraso motor y torpeza en sus movimientos no coordinados.
  • Intereses y actividades restringidas, rígidas, sistemáticas y repetitivas.
  • Conductas excéntricas o poco habituales y comportamiento social y emocionalmente inadecuado. Son incapaces de interactuar exitosamente con los demás.
  • No suelen mirar a los ojos cuando hablan en corto.
  • Eso sí, hablan mucho, en un tono alto y peculiar, y usan un lenguaje pedante, muy formal y con un vocabulario muy extenso.
  • Otras peculiaridades en el habla y el lenguaje es que toman las figuras retóricas literalmente.
  • Inventan palabras o expresiones idiosincrásicas.
  • En ocasiones parecen estar ausentes, absortos en sus pensamientos.

Crecer con el SA

Otras señales pueden ser los intereses limitados o una preocupación inusual con un objeto en particular y hasta la exclusión de otras actividades rutinas o rituales repetitivos. Tienen problemas con la comunicación no verbal, inclusive restringen el uso de gestos. Sus expresiones faciales son limitadas o inadecuadas, o mantienen una mirada peculiar y rígida.

Los padres de estos niños generalmente sienten que hay algo inusual cuando llegan a su segundo o tercer cumpleaños. A diferencia de los niños con autismo, los niños con el SA mantienen sus habilidades tempranas de lenguaje. Pero los retrasos de desarrollo motor, como gatear o caminar tardíamente, y torpeza, a veces son el primer indicador del trastorno.

La incidencia de este síndrome aún no está bien establecida, pero se estima que dos de cada 10 mil niños sobrellevan el trastorno, y además, se sabe que los varones tienen tres a cuatro veces más probabilidades que las niñas en padecerlo.

El diagnóstico, también en adultos…

Por otro lado, algunos estudios sugieren que los problemas con la socialización y la comunicación continúan en la edad adulta. Se dan casos de niños que desarrollan síntomas psiquiátricos adicionales y trastornos en la adolescencia y la edad adulta.

Aunque se diagnostica principalmente en niños, la patología se está diagnosticando cada vez más en adultos, sobre todo en aquellos que buscan atención médica para afecciones de salud mental como depresión, trastorno obsesivo-compulsivo o de hiperactividad con déficit de atención (ADHD, siglas en inglés). No se han realizado estudios para determinar la incidencia del SA en poblaciones de adultos.

Las observaciones de Hans Asperger no se conocieron ampliamente sino hasta 1981, cuando doctora Lorna Wing publicó una serie de estudios de casos de niños que mostraban síntomas similares. Los apuntes de Wing fueron ampliamente publicados y popularizados.

El SA se convirtió en una enfermedad con diagnóstico distinto en 1992, cuando fue incluida en la décima edición publicada del Manual de Diagnóstico de la OMS, Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10), y en 1994 fue agregado al Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales IV (DSM-IV), el libro de referencia diagnóstica de la Asociación Psiquiátrica Americana.

Los genios que lo padecieron

Curiosamente, el que las personas con este padecimiento ostenten una memoria intachable y alta capacidad intelectual, en comparación con el autismo propiamente dicho -aparte de que no hay retraso en el lenguaje o en el desarrollo cognitivo– deja a la vista a unas cuantas personalidades que han descollado en distintos campos a pesar de padecerlo, como Tim Burton y Woody Allen, además de la nueva estrella que encabeza la protesta por el cambio climático, Greta Thunber, una jovencita de tan solo 17 años que enfrenta a gobiernos y grandes corporaciones para conseguir sus metas medioambientales.

Ella es conocida por padecer este trastorno, al igual que otros grandes nombres de la historia, como Isaac Newton, Albert Einstein, Nicola Tesla, Charles Darwin…, o, en el mundo de los deportes, Lionel Messi, delantero del Barcelona, o Michael Phelps, uno de los deportistas más exitosos de los últimos años. El multimedallista olímpico, durante una rueda de prensa en los Juegos de Beijing 2008, admitió que una maestra le condenó a que nunca sería capaz de lograr nada.

Famosos con esta afección

Otros famosos que también tienen esta afección (o parece que la tienen) son el director de cine Steven Spielberg, el empresario Bill Gates, la cantante Susan Boyle, el artista Andy Warhol, el actor Keanu Reeves o Anthony Hopkins, ganador del Oscar gracias a su interpretación en el Silencio de los Corderos. En una entrevista, Hopkins confesó al Daily Mail que padecía este trastorno y que además su diagnóstico fue tardío: “No encajaba en ningún sitio, tenía problemas y los causaba a los demás, sobre todo en mi infancia”.

A manera de conclusión, los médicos coinciden en que, con un tratamiento eficaz, los niños con el SA pueden aprender a lidiar con sus discapacidades, aunque también pueden tropezar con situaciones sociales y relaciones personales que exigen gran esfuerzo. De hecho, buen número de adultos con SA son capaces de trabajar exitosamente en trabajos establecidos, aunque pueden continuar necesitando de aliento y de apoyo moral para mantener una vida independiente.

*Ver, para aprender más:

https://pap.es/articulo/13064/los-trastornos-del-neurodesarrollo-son-de-cine-y-quedan-muchos-guiones-por-escribir

*Este artículo propone 22 películas sobre trastornos del neurodesarrollo en la infancia y adolescencia para vivir las emociones y reflexiones que nos devuelven sus protagonistas y familias, y ofrece una síntesis de cada una de ellas.

Enrique Chao

Enrique Chao Barona, es consultor independiente, fue director editorial de la revista Expansión por más de 25 años y ahora es director de varios proyectos editoriales para industrias verticales, como Ambiente Plástico y Revista Onexpo, entre otras más. Su correo electrónico es: enrique.chao@mundofarma.com.mx

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