Columnas

Desarrollo de vacunas y propiedad intelectual en tiempos de pandemia

Columna Patentes Farma

La recomendación es que antes de iniciar cualquier proyecto colaborativo, especialmente si es de gran trascendencia e involucra a muchos actores (universidades, gobierno, fundaciones privadas o empresas), como los proyectos dirigidos a la pandemia actual, se deben establecer modelos claros para la adecuada la gestión de la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología de quien desarrolla a quien fabrica, para garantizar que los resultados del proyecto se puedan implementar y su impacto se maximice.

Mariana González Vargas

Han existido varios inventos a lo largo de la historia que pueden haber contribuido más que otros al avance de la civilización y el desarrollo tecnológico. Una invención temprana muy conocida que alteró la historia de la humanidad fue la rueda. De hecho, la innovación clave no fue la rueda en sí, sino la combinación de la rueda y un eje fijo, que permite conectar la rueda a una plataforma estable.

Después de la rueda, podríamos hablar sobre la brújula que ayudó a los humanos a explorar y navegar por el mundo, la máquina de vapor que originalmente se usó para expulsar el agua de las minas y que luego se usó para impulsar trenes y muchas otras operaciones que dieron inicio a la Revolución Industrial, el desarrollo del acero, la bombilla de Swand y luego Edison, el avión de los hermanos Wright, los transistores, las computadoras y, por supuesto, las vacunas, entre muchos otros.

La pandemia, un disruptor global

En el tema de vacunas, probablemente nunca antes alguna otra invención o descubrimiento humano ha sido tan esperado y deseado como la vacuna contra Covid-19. Esta pandemia ha sido un disruptor global como ningún otro visto en el último siglo, forzando cambios radicales en la forma en que las personas vivimos y trabajamos. Sin una vacuna para protegernos contra COVID-19, hasta hace poco todos los esfuerzos de control en el mundo se habían limitado al aislamiento, la cuarentena, la buena higiene personal, el uso de cubrebocas y desinfectantes, además de las limitaciones en las reuniones sociales.

Aunque una vacuna típica normalmente tarda varios años en despegar, las diseñadas en esta pandemia de coronavirus están avanzando a un ritmo nunca antes visto. Se están desarrollando más de 150 vacunas candidatas en todo el mundo, basadas en diferentes plataformas tecnológicas, y como sabemos, ya algunas incluso se están aplicando a la población. Este logro ha sido, sin duda, la empresa científica más importante en generaciones.

Pero esto no es sólo un esfuerzo científico, tener una vacuna en la mano también es en gran medida un esfuerzo económico y comercial, para enfrentar la situación en la que la demanda de vacunas Covid-19 supera ampliamente la oferta. Para ayudar a que esto sea posible, varias instituciones de investigación, empresas farmacéuticas, asociaciones público-privadas y actores gubernamentales han anunciado financiamiento y cooperación en el desarrollo de vacunas dirigidas contra la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

Alianzas colaborativas público-privadas a gran escala son el modelo preferido

No obstante, es interesante que muchas empresas de biotecnología y universidades en la carrera de la vacuna Covid-19 no son capaces de fabricar sus propias vacunas a escala industrial. Por ejemplo, ni Moderna, Oxford o Novavax (entre otros actores clave) inicialmente tenían los recursos financieros ni la capacidad de fabricación en los volúmenes necesarios a nivel mundial. Por lo tanto, las alianzas colaborativas público-privadas a gran escala son el modelo preferido en la actualidad para capitalizar de manera efectiva las fortalezas relativas de los sectores público y privado para abordar los problemas referidos, que ninguno de los dos podría abordar adecuadamente por sí solo.

El escenario anterior plantea varios problemas de propiedad intelectual y transferencia de tecnología que deben abordarse adecuadamente para asegurar un desarrollo, fabricación y distribución equitativa adecuados de las vacunas Covid-19 que salvarán millones de vidas y protegerán los medios de vida de miles de millones más.

Si no se tiene en cuenta la propiedad intelectual, ésta podría traducirse en una barrera legal. Tal es el caso que vivió la empresa Inovio, que a principios de junio del año pasado demandó a la empresa VGXI en Estados Unidos, el fabricante de biológicos contratado por por Inovio para fabricar los primeros lotes de la vacuna de ADN candidata de esa farmacéutica.

Acuerdos de manufactura para cumplir los objetivos de alta producción

La batalla legal reveló cómo las técnicas de fabricación propietarias y protegidas en este caso por secretos industriales, pueden afectar la producción de la vacuna Covid-19. En este caso, Inovio anunció objetivos de alta producción para su vacuna candidata Covid-19, pero VGXI (que es el único fabricante que ha producido la vacuna de Inovio y posee la propiedad intelectual relacionada con dicho proceso) no tenía la capacidad para cumplir con los objetivos de producción de Inovio.

Para expandir su producción, Inovio firmó acuerdos de manufactura con otros dos fabricantes y le pidió a VGXI que transfiriera su propiedad intelectual a estos fabricantes para permitirles fabricar la vacuna de Inovio. Sin embargo, VGXI se negó a transferir su tecnología y secretos comerciales. Un juez de Pensilvania negó la solicitud de Inovio de una orden judicial de emergencia contra VGXI, con lo cual imposibilitaba la fabricación por parte de un tercero. Sin embargo, que VGXI divulgue sus técnicas a los fabricantes contratados por Inovio, le representa perder su ventaja competitiva para siempre.

Muchas otras vacunas candidatas para Covid-19 también se basan en tecnologías relativamente nuevas que no se han utilizado antes a nivel industrial, y cuya expansión y producción pueden enfrentar problemas de propiedad intelectual similares si no se prevén y abordan.

Establecer modelos claros para la adecuada la gestión de la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología

En este sentido, la recomendación es que antes de iniciar cualquier proyecto colaborativo, especialmente si es de gran trascendencia e involucra a muchos actores (universidades, gobierno, fundaciones privadas o empresas), como los proyectos dirigidos a la pandemia actual, se deben establecer modelos claros para la adecuada la gestión de la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología de quien desarrolla a quien fabrica, para garantizar que los resultados del proyecto se puedan implementar y su impacto se maximice.

Además, en la carrera por desarrollar una vacuna contra Covid-19, es importante equilibrar los derechos de propiedad intelectual con el servicio al bien común.

Mariana González Vargas

Mariana González Vargas es consultora en propiedad intelectual, asociada de BC&B, abogada y química de formación. Ha publicado artículos en diversos medios nacionales e internacionales. Su correo electrónico es: mariana.gonzalez@mundofarma.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba