Cuidar el hígado desde el embarazo: una deuda pendiente con la infancia
Día de la Salud Hepática 2025

Columna Bienestar Integral

Las enfermedades hepáticas ya son la cuarta causa de muerte en México. En el Día de la Salud Hepática, especialistas y activistas llaman a atender este órgano vital desde el embarazo. Las mujeres juegan un papel clave en esta prevención que salva vidas.

Enfermedades hepáticas: un drama silencioso en México
No debemos soslayar que más de 30 mil personas murieron en México por enfermedades del hígado en 2022, de acuerdo con datos del INEGI. Esto coloca a las enfermedades hepáticas como la cuarta causa de muerte en el país, solo después de los padecimientos cardíacos, el cáncer y la diabetes. La mayoría de esas muertes son evitables.
La cirrosis sigue siendo la más común, pero no es la única. Uno de los mayores enemigos actuales es el hígado graso no alcohólico, también conocido como esteatosis hepática metabólica. Esta enfermedad, vinculada a la obesidad, la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico, ya afecta al 42.5% de la población mexicana, una de las cifras más altas del mundo. Y lo más preocupante: también se detecta en niños.
Sí, niños. Hijos de malas dietas, de inactividad física y de entornos familiares que, sin saberlo, les transmiten hábitos nocivos. ¿Cómo llegamos a esto?
La salud hepática empieza antes de nacer
La Fundación Mexicana para la Salud Hepática (FundHepa) ha sido clara en su mensaje este año 2025:
“El cuidado de la salud del hígado comienza desde antes de nacer y debe mantenerse durante toda la vida”, sentencia su presidente, el ingeniero Guillermo Barroso Montull.
Y añade:
“El hígado no duele, pero enferma en silencio. Es vital generar conciencia desde la infancia, y para ello debemos empezar con las madres”.
Esta campaña no es alarmista. Es educativa. FundHepa lanzó una serie de videos (ya disponibles en las redes sociales de la fundación) dirigidos a madres, docentes, médicos y cuidadores, donde se abordan desde mitos comunes hasta recomendaciones concretas por etapas de vida. En ellos se destaca el rol de la nutrición materna durante el embarazo, la lactancia, las vacunas contra hepatitis A y B, la actividad física, el uso moderado de medicamentos y la vigilancia médica oportuna.
¿Y los niños? ¿Y las niñas?
Pediatras en todo el país están reportando casos de hígado graso en menores de 10 años. Algunos incluso antes del año de edad. El diagnóstico se enfrenta, además, a un sistema de salud que no tiene protocolos de tamizaje ni políticas públicas específicas para detectar y prevenir enfermedades hepáticas en la infancia.
Lo más paradójico es que el hígado, siendo el órgano que realiza más de 500 funciones en el cuerpo humano, apenas figura en los planes de prevención nacionales. Desintoxica, regula el metabolismo, produce bilis, participa en la inmunidad, procesa nutrientes… y sin embargo, pasa inadvertido en las agendas de salud pública.
Las mujeres al centro de la prevención
Como madre, como mujer, me duele y me duele mucho que la salud hepática no esté en las charlas prenatales, ni en las campañas de salud materno-infantil. Se nos habla del ácido fólico, del hierro, de las ecografías, pero no del hígado.
Necesitamos información accesible, sin tecnicismos, que nos diga claramente: si cuidas tu hígado, cuidas el de tu hijo. Si comes bien durante el embarazo, si vigilas tus niveles de azúcar, si evitas el alcohol y mantienes una salud emocional estable, estás sembrando la salud hepática de tu bebé.
Y esto no solo aplica a mujeres embarazadas. También a quienes planean ser madres, a las que crían, a las que educan, a quienes forman parte de redes de cuidado. La salud hepática debe estar en la conversación cotidiana.
¿Qué falta?
Políticas públicas que incluyan el tamizaje hepático en controles prenatales. Campañas de vacunación amplias, incluyendo a mujeres en edad fértil. Formación a médicos de primer contacto para que detecten señales de alerta en la infancia. Apoyo nutricional a familias en situación vulnerable. Y sí, difusión responsable desde los medios de comunicación.
Como periodistas, también tenemos una deuda: visibilizar este problema, desmitificarlo y colocar el cuidado del hígado al nivel que merece. Porque no es “una cosa más”. Es una cuestión de vida o muerte.
Cuidar antes de que duela
Este Día de la Salud Hepática, el llamado no es simbólico ni conmemorativo. Es una urgencia. Las enfermedades hepáticas pueden prevenirse, pero necesitamos actuar desde antes de que aparezcan. Desde antes del primer llanto. Desde el útero materno.
El hígado no se ve, no se oye, y rara vez se siente… hasta que enferma. Entonces ya es tarde. Pero podemos evitarlo. Está en nuestras manos. En nuestras decisiones. Y sobre todo, en nuestra conciencia.