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Salud animal y seguridad alimentaria: la visión de Boehringer para México, CA y el Caribe

Tiago Teixeira, director general de Salud Animal de Boehringer Ingelheim para México, Centroamérica y el Caribe

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¿Cuál es el papel de la salud animal en el bienestar humano y la seguridad alimentaria? Boehringer Ingelheim plantea prevención como estrategia primordial y refuerza alianzas con productores, veterinarios y autoridades. En un contexto de crecimiento del mercado de mascotas y desafíos productivos, la visión integral de Teixeira resalta la innovación y el liderazgo regional.

Magdalena Macías Macías

En su gestión, Tiago Teixeira, director general de Salud Animal de Boehringer Ingelheim para México, Centroamérica y el Caribe, sostiene que la salud animal y la humana están intrínsecamente conectadas. La visión no se circunscribe al tratamiento de enfermedades, sino a entender cómo el bienestar de los animales impacta directamente la calidad de vida de las personas y la seguridad del sistema alimentario. Más allá de cifras, este enfoque amplía el rol de la industria del cuidado animal hacia un compromiso social más profundo. Para Teixeira, México y toda la región son piezas fundamentales de una hoja de ruta que debe combinar ciencia, educación y acción conjunta. Esta conversación interpretativa explora las prioridades, retos y apuestas estratégicas de una división que sigue creciendo en relevancia y responsabilidad social.

El pulso del mercado y las prioridades estratégicas

Para nadie es un secreto que la expansión del mercado de mascotas en México ha sido notable. Con millones de hogares compartiendo su vida con perros, gatos y otros animales de compañía, la demanda por soluciones de prevención y cuidado se ha disparado. Teixeira describe este fenómeno no solo como una oportunidad comercial, sino como un cambio cultural con impacto social profundo. Las mascotas hoy cruzan de ser meros animales de compañía a convertirse en parte del núcleo familiar. Los dueños esperan productos y servicios que garanticen salud y bienestar, impulsando a la industria a innovar más allá de lo tradicional.

Este contexto obliga a Boehringer Ingelheim a alinear su portafolio con necesidades emergentes, equilibrando inversiones entre animales de producción y mascotas. México destaca por su dinamismo: no solo es un mercado relevante, sino una plataforma desde donde se impulse crecimiento en toda la región. La presencia de la compañía en segmentos como aves, cerdos y mascotas posiciona a la división de salud animal en un papel estratégico para responder a tendencias globales de consumo de proteína y convivencia con animales domésticos.

El reto, según Teixeira, es grande pero claro: anticiparse a las necesidades sanitarias y reforzar la confianza de veterinarios, productores y consumidores. “La prevención transforma la relación entre humanos y animales, y esa transformación tiene efectos que trascienden la clínica veterinaria”, señala, reflejando una visión que fusiona bienestar individual con salud pública.

“Animal health is human health”

Sin duda, la frase “animal health is human health” se vuelve un eje conceptual de la estrategia. Para Teixeira, la pandemia de COVID-19 consolidó un paradigma que muchos expertos ya conocían: la salud animal y la humana están vinculadas de manera inseparable. Cuando los animales están protegidos frente a enfermedades, se reduce el riesgo de transmisión de patógenos y se asegura una producción de alimentos más segura. Esta lógica se vuelve esencial en un mundo con población creciente y demanda elevada de proteína animal.

En el caso de México, país con fuerte presencia en avicultura y porcicultura, garantizar la salud de estos animales implica asegurar el abastecimiento de alimentos de calidad. La prevención, por medio de vacunas y programas de control de parásitos, no solo reduce enfermedades, sino que protege a las comunidades vulnerables que dependen de productos de origen animal para su nutrición diaria. Esta perspectiva integra aspectos productivos, sanitarios y sociales en una estrategia que trasciende los límites tradicionales de la industria.

El mercado de mascotas también encierra una dimensión humana significativa. Más allá de la salud física de los animales, Teixeira subraya el impacto emocional que las mascotas tienen en sus dueños. “Los animales de compañía proporcionan consuelo, estabilidad emocional y compañía genuina”, afirma, reflejando un fenómeno que ha impulsado cambios en la percepción pública del rol de estos animales. Esta realidad exige soluciones de salud animal que respondan a expectativas más altas de calidad y prevención.

Prioridades que trascienden productos

De esta manera, la estrategia de Boehringer Ingelheim no se reduce a vender productos, afirma Teixeira, sino a construir alianzas que fortalezcan el ecosistema de salud animal. El trabajo con asociaciones veterinarias, entidades gubernamentales y organizaciones de educación profesional busca elevar los estándares de atención en todo el país. En este sentido, México destaca como un nodo clave en la región, donde la colaboración público-privada puede generar resultados más amplios y sostenibles.

Uno de los campos de acción más claros es la prevención de enfermedades zoonóticas como la rabia. Aunque esta enfermedad ha disminuido globalmente, sigue siendo una amenaza en algunos sectores de América Latina. Reducir la incidencia de rabia requiere vacunación masiva, educación comunitaria y esfuerzo coordinado entre autoridades, veterinarios y la industria. Para Teixeira, estas iniciativas muestran cómo la salud animal se entrelaza con la seguridad pública y la protección de comunidades rurales y urbanas por igual.

Además de enfermedades infecciosas, la compañía impulsa programas de control de parásitos que afectan tanto a animales de compañía como a producción. Estos parásitos no solo perjudican la salud de los animales, sino que, en algunos casos, pueden transmitirse a humanos, especialmente a niños. Proteger a los animales es, por ende, proteger a las familias y al entorno donde conviven.

Educación y talento como pilares del crecimiento

La clave para enfrentar estos retos, según Teixeira, radica en el desarrollo de talento local capacitado y comprometido. La industria de salud animal demanda profesionales con habilidades técnicas, visión estratégica y capacidad de adaptación. México y la región necesitan fortalecer sus capacidades formativas para responder a las nuevas exigencias del sector. Boehringer Ingelheim ha centrado esfuerzos en programas de capacitación continua, promoviendo el crecimiento profesional de veterinarios y técnicos en salud animal.

Así, la compañía también ha trabajado para fomentar una cultura interna que reconozca y premie el talento. La promoción de empleados, el intercambio de experiencias y la creación de oportunidades de liderazgo son parte de una estrategia más amplia para consolidar un equipo robusto y alineado con los objetivos de largo plazo. Para Teixeira, un equipo talentoso no solo impulsa resultados de mercado, sino que enriquece la calidad de las soluciones ofrecidas a los clientes y comunidades.

“El talento local puede transformar desafíos regionales en soluciones globales”, comenta, reflejando la convicción de que el crecimiento sostenible depende de personas preparadas y motivadas. Esta apuesta por el capital humano se traduce en mejores prácticas clínicas, mayor innovación y una respuesta más efectiva ante escenarios complejos.

Innovación digital y la nueva frontera de la salud animal

Asimismo, la digitalización es otra pieza del rompecabezas que Teixeira considera fundamental para el futuro. Herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial pueden elevar la calidad de la información disponible para dueños de mascotas y profesionales. Aunque la tecnología no sustituye la experiencia del veterinario, puede orientar decisiones, facilitar diagnósticos preliminares y difundir conocimientos confiables en un entorno saturado de información errónea.

Para Teixeira, la innovación digital también contribuye a la educación de los dueños de animales de compañía. Al acceder a contenidos basados en evidencia científica, los consumidores pueden tomar decisiones más informadas sobre prevención, nutrición y atención de sus animales. Este acceso a información precisa refuerza el papel de la industria en la construcción de comunidades más conscientes y responsables.

Además, las plataformas digitales permiten recolectar datos que pueden ayudar a anticipar brotes o tendencias sanitarias, tanto en animales de compañía como en producción. Esta capacidad predictiva es un paso hacia sistemas de salud animal más ágiles y resilientes, preparados para responder a desafíos con mayor eficacia.

México como centro estratégico

México, insiste Teixeira, no es un mercado aislado, sino un centro estratégico para toda la región. Su posición como productor clave de aves y porcinos y su creciente mercado de mascotas lo convierten en un punto de convergencia para inversiones, innovación y colaboración multisectorial. La experiencia acumulada aquí puede servir de modelo para otros países con dinámicas similares.

El compromiso con la excelencia sanitaria, la educación profesional y la prevención de enfermedades coloca a México en una posición de liderazgo que puede influir más allá de sus fronteras. Para Teixeira, aprovechar este potencial exige visión de largo plazo, diálogo permanente entre actores y una comprensión clara de las interdependencias entre salud animal y bienestar humano.

Así, la construcción de capacidades locales no solo fortalece la industria, sino que genera valor social tangible. Las comunidades rurales, los productores y las familias urbanas encuentran en este enfoque una base sólida para enfrentar desafíos actuales y futuros con mayor resiliencia.

Una visión que trasciende la industria

Al cerrar la conversación, Teixeira recalca que el éxito sostenible —más allá de indicadores económicos— se mide por la contribución a sistemas alimentarios seguros, la convivencia responsable con animales de compañía y la formación de líderes comprometidos. Esta mirada amplia redefine el rol de la salud animal, no como un sector aislado, sino como un componente indispensable de sociedades saludables.

“La salud animal no es un lujo ni un accesorio; es una pieza esencial de la salud pública y la seguridad alimentaria”, afirma, sintetizando la filosofía que guía su gestión. Bajo esta visión, México y la región tienen la oportunidad de construir sistemas más integrales, inclusivos y resilientes.

La apuesta de Teixeira y su equipo por prevención, talento, innovación y alianzas delinea un camino que va más allá de metas corporativas: es una contribución a un futuro donde la salud de los animales y la de las personas avanzan de la mano, generando valor para toda la sociedad.

Jorge Arturo Castillo

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación y cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales, ambas por la UNAM, donde es profesor desde hace casi 30 años. Tiene más de 18 años de experiencia en la industria farmacéutica y es columnista especializado en medios varios. Su correo es: jcastillo@mundofarma.com.mx

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