Rompen círculo del síndrome cardio-renal-metabólico con prevención y autocuidado

Breves Industria Farmacéutica
Con motivo del Día Mundial del Autocuidado, expertos y especialistas alertan sobre el impacto del síndrome cardio-renal-metabólico (CRM), un padecimiento que une diabetes, insuficiencia cardiaca y enfermedad renal crónica. Insisten en que romper este ciclo es posible si se adoptan hábitos saludables, tratamiento oportuno y seguimiento médico.
Misael Castillo
En México, más de 14 millones de personas viven con diabetes. Sin embargo, para la mayoría, este diagnóstico es apenas el inicio de una cadena de afectaciones que comprometen no solo el páncreas, sino también el corazón y los riñones. Se trata del llamado síndrome cardio-renal-metabólico (CRM), una condición compleja que está cobrando cada vez más vidas y cuya visibilidad aún es baja entre pacientes, cuidadores y médicos generales.
Un problema de salud pública en ascenso
El síndrome CRM se manifiesta como un vínculo patológico entre tres condiciones que tienden a coexistir y retroalimentarse: la diabetes tipo 2, la insuficiencia cardiaca y la enfermedad renal crónica. Cuando una de estas enfermedades se descontrola, suele deteriorar a las otras dos, generando un círculo vicioso que puede desembocar en complicaciones graves e incluso en muerte prematura.
“El descontrol de la glucosa puede dañar progresivamente el corazón y los riñones. Y viceversa: cuando alguno de estos órganos falla, acelera el deterioro de los otros”, explicó el Dr. Rubén Oswaldo Silva Tinoco, director de la Clínica Especializada en el Manejo de la Diabetes de la Ciudad de México. “Estamos ante una espiral descendente que puede prevenirse si actuamos a tiempo”.
Los datos son contundentes: entre el 30 y el 60% de las personas con diabetes desarrollan algún grado de enfermedad renal crónica, y hasta el 40% padecen insuficiencia cardiaca. Además, se estima que seis de cada diez fallecimientos por diabetes se deben a complicaciones cardiovasculares.
Autocuidado como estrategia preventiva
En el marco del Día Mundial del Autocuidado, que se conmemora cada 24 de julio, la biofarmacéutica Boehringer Ingelheim hizo un llamado a promover el autocuidado como una herramienta efectiva para evitar el progreso del CRM. La prevención, subrayan, no es solo una recomendación médica: puede representar la diferencia entre la calidad de vida y el deterioro irreversible de múltiples órganos.
“El síndrome CRM es uno de los mayores desafíos sanitarios actuales. Pero lo positivo es que puede prevenirse, controlarse o retrasarse si se fomenta el autocuidado, el acceso a tratamiento y un seguimiento médico regular”, señaló la Dra. Guillermina Muñoz, directora médica de Boehringer Ingelheim México, Centroamérica y el Caribe.
Para ello, el Dr. Silva Tinoco detalló siete acciones clave que las personas pueden implementar para proteger su salud y romper el círculo del síndrome CRM.
Hábitos que salvan órganos
- Actividad física regular. Se recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, como caminar o trotar, complementado con actividades de resistencia como yoga o pesas ligeras.
- Alimentación personalizada. Los planes alimenticios deben considerar las tres afecciones de forma integral. Para la diabetes, se sugiere una dieta rica en fibra y baja en azúcares refinados; para la salud cardiovascular, reducir grasas saturadas y sodio; y para quienes tienen enfermedad renal, moderar el consumo de proteínas, potasio y fósforo, según el grado de afectación renal. La asesoría de un profesional de la salud es indispensable en todos los casos.
- Control del peso. La obesidad abdominal es un detonante del CRM. Exceso de grasa implica inflamación crónica, resistencia a la insulina, dislipidemia e hipertensión, factores que dañan simultáneamente corazón, riñones y vasos sanguíneos.
Adherencia, chequeos y estilo de vida
- Evitar tabaco y alcohol. Ambas sustancias agravan la evolución de enfermedades crónicas. El tabaco daña los vasos sanguíneos y acelera el deterioro renal, mientras que el alcohol interfiere con el control de glucosa y presión arterial.
- Tomar la medicación con disciplina. Cumplir con los horarios y dosis indicadas por el médico es fundamental para mantener estables los niveles de glucosa, presión y lípidos. El uso de alarmas o el acompañamiento de un familiar pueden mejorar la adherencia.
- Monitorear la salud. Es necesario realizar revisiones frecuentes de niveles de glucosa, presión arterial, función renal y hemoglobina glucosilada (HbA1c), ya que permiten detectar alteraciones antes de que se agraven.
- Visitar al médico de forma periódica. Un control médico regular permite ajustar tratamientos, detectar signos tempranos de complicaciones y reforzar estrategias preventivas. Esto mejora significativamente la esperanza de vida y reduce hospitalizaciones.
No es una condena: el CRM puede controlarse
Aunque la complejidad del CRM representa un reto médico y social, su impacto puede mitigarse con políticas de prevención, acceso oportuno a servicios de salud y educación para el autocuidado. De acuerdo con los expertos, el primer paso es entender que la diabetes no debe tratarse de forma aislada, sino como parte de un conjunto de riesgos interrelacionados.
“El CRM no es una sentencia. Es un problema real, pero evitable si se actúa a tiempo. Con una estrategia integral centrada en el paciente, se puede detener la progresión y mejorar la calidad de vida”, concluyó el Dr. Silva Tinoco.
Con acciones sencillas pero sostenidas —como caminar a diario, alimentarse bien y acudir al médico— millones de personas podrían evitar complicaciones mayores, frenar el deterioro de sus órganos y vivir más y mejor.