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Pensiones en México: una deuda intergeneracional que sigue sin resolverse

Especialista advierte que el sistema de pensiones en México no garantiza un retiro digno para las nuevas generaciones

Entre-Vistas

Gloria Arellano, presidenta y cofundadora de Sánchez Arellano Abogados

La abogada y especialista en seguridad social Gloria Arellano advierte que el sistema de pensiones mexicano no garantiza ingresos suficientes para las nuevas generaciones. Entre cuentas individuales que no alcanzan, reformas parciales y una creciente ola de desinformación, el futuro del retiro enfrenta riesgos estructurales que aún no encuentran solución de fondo.

Jorge Arturo Castillo

La discusión sobre el sistema de pensiones en México suele activarse cuando una reforma se anuncia o cuando los primeros jubilados de un nuevo esquema comienzan a recibir ingresos menores a los esperados. Sin embargo, detrás de esa conversación coyuntural existe un problema estructural de largo plazo que, de acuerdo con especialistas, sigue sin resolverse.

Para Gloria Arellano, abogada con doctorado en derecho y dedicada desde hace casi tres décadas al análisis de la seguridad social, el diagnóstico es claro: el modelo actual no está alcanzando y difícilmente lo hará en el futuro inmediato, expresa en entrevista exclusiva con Mundo Farma.

Desde su origen en 1997, el sistema de cuentas individuales del IMSS nació con una promesa implícita: permitir que los trabajadores construyeran su propio ahorro para el retiro. No obstante, con el paso de los años, esa expectativa se ha ido diluyendo. Las aportaciones resultan insuficientes, las trayectorias laborales son cada vez más intermitentes y la mayoría de los trabajadores termina accediendo únicamente a una pensión garantizada financiada por el Estado.

Un sistema que no alcanza

Arellano sostiene que el problema central no es ideológico ni político, sino matemático. Las aportaciones obligatorias, incluso después de la reforma de 2020 que incrementó la carga para los patrones, no logran generar un ahorro suficiente para sostener pensiones dignas. En la práctica, explica, la mayor parte de quienes se jubilan bajo la Ley de 1997 reciben únicamente la pensión mínima garantizada, y esa situación podría extenderse por al menos los próximos 25 años.

“No alcanza y no va a alcanzar”, resume la especialista al describir un sistema en el cual los recursos acumulados no cubren las necesidades básicas de una población que vive más años y requiere mayor gasto médico. En ese contexto, el Estado termina asumiendo la carga financiera, lo que convierte al esquema actual en una deuda intergeneracional que recaerá sobre los trabajadores activos y las finanzas públicas.

Entre la Ley del 73 y la Ley del 97

Uno de los contrastes más visibles dentro del sistema mexicano es el que existe entre quienes aún se pensionan bajo la Ley del 73 y aquellos que lo hacen con la Ley del 97. Mientras el régimen anterior ofrecía un beneficio definido basado en el salario promedio de los últimos años, el modelo actual depende del ahorro acumulado a lo largo de la vida laboral. Para Arellano, ninguno de los dos esquemas es sostenible en su forma original.

El sistema de beneficio definido resulta inviable en un país donde la esperanza de vida se ha extendido de manera significativa y la base de cotizantes crece a un ritmo menor. Pero el esquema de contribución definida tampoco funciona adecuadamente si las aportaciones son bajas y las trayectorias laborales fragmentadas. El resultado es un sistema híbrido incompleto, incapaz de garantizar pensiones suficientes para la mayoría.

El caso del ISSSTE y sus particularidades

En el sector público, el ISSSTE presenta matices propios. Quienes cotizaron antes de la reforma de 2007 tuvieron la opción de elegir entre el décimo transitorio o las cuentas individuales, una decisión que, en muchos casos, se tomó sin información suficiente.

Arellano señala que las proyecciones originales que prometían mejores pensiones bajo cuentas individuales no se cumplieron, y hoy alrededor del 80% de los pensionados del ISSSTE también accede únicamente a pensiones garantizadas.

Aun así, existen diferencias relevantes. El ISSSTE contempla figuras como el ahorro solidario y el pago de bonos por años cotizados antes de la reforma, elementos que no existen en el IMSS y que pueden mejorar el resultado final de algunas pensiones. Sin embargo, estos mecanismos no han sido suficientes para revertir la tendencia general.

Desinformación y fraudes: un riesgo creciente

Uno de los aspectos que más preocupa a Arellano es la proliferación de supuestos asesores que prometen pensiones elevadas a través de esquemas irregulares. Redes sociales como TikTok se han convertido en terreno fértil para ofertas que prometen montos imposibles, incluso para personas con pocas semanas cotizadas. En muchos casos, estas prácticas derivan en fraudes que terminan con pensiones reducidas o canceladas tras auditorías internas.

“Hay que tener muchísimo cuidado”, advierte la especialista, quien describe un escenario de corrupción y desinformación que afecta tanto a trabajadores del sector privado como del público. La recomendación, insiste, es acudir únicamente a expertos con trayectoria comprobable y desconfiar de promesas que no se sostienen en la ley.

La combinación de envejecimiento poblacional, trayectorias laborales fragmentadas y baja cultura previsional coloca a México ante un escenario complejo para el retiro. Especialistas advierten que, sin planeación individual y cambios estructurales, las futuras generaciones enfrentarán pensiones insuficientes y mayor dependencia del Estado.

Mujeres y jóvenes, los más vulnerables

Aunque la legislación no distingue por género, Arellano identifica a las mujeres como uno de los grupos con mayor riesgo de recibir pensiones insuficientes. Las interrupciones laborales asociadas al cuidado de hijos, padres u otros familiares reducen las semanas cotizadas y el salario base, lo que impacta directamente en el monto final de la pensión. Esta realidad, explica, es consecuencia de una estructura social que sigue recargando el trabajo de cuidados en las mujeres.

Los jóvenes, por su parte, enfrentan un escenario aún más complejo. La informalidad, el emprendimiento sin cotización y la menor estabilidad laboral dificultan alcanzar las semanas requeridas. A ello se suma una baja tasa de natalidad que reduce la base futura de cotizantes, un fenómeno que ya se observa en países europeos y asiáticos.

La importancia del salario y las semanas cotizadas

Más allá del régimen aplicable, Arellano subraya dos variables clave para cualquier pensión: el salario base de cotización y la densidad de semanas cotizadas. En la Ley del 73, el promedio salarial de los últimos cinco años resulta determinante, mientras que en la Ley del 97 las semanas acumuladas influyen directamente en el monto de la pensión garantizada.

La especialista lamenta que estos factores suelan subestimarse, en parte por una asesoría deficiente y en parte por la falta de cultura previsional. Aunque existen simuladores oficiales, muchos trabajadores desconocen su funcionamiento o confían en cálculos poco realistas ofrecidos por terceros.

La planeación como única salida posible

Más allá de los debates legislativos o de las reformas parciales, Arellano insiste en que el mayor problema del sistema de pensiones en México es la falta de planeación individual. A su juicio, durante décadas se instaló la idea de que el Estado resolvería el retiro de los trabajadores, cuando en realidad los cambios demográficos y económicos hicieron inviable ese modelo. Hoy, sostiene, la responsabilidad está fragmentada entre gobierno, empleadores y trabajadores, pero sin una estrategia clara que articule esos esfuerzos.

En este contexto, la especialista considera que los planes personales de retiro y las aportaciones voluntarias deben dejar de verse como instrumentos financieros sofisticados y asumirse como herramientas básicas de previsión. Para los trabajadores más jóvenes, especialmente aquellos que cotizan bajo esquemas de cuentas individuales, estos mecanismos ya no son opcionales, sino necesarios si se busca evitar una vejez con ingresos insuficientes.

Trayectorias laborales fragmentadas

Arellano subraya que esta planeación debe comenzar lo antes posible. A diferencia de generaciones anteriores, los trabajadores actuales enfrentan trayectorias laborales más fragmentadas, periodos prolongados en la informalidad y cambios frecuentes de empleo. Cada interrupción, advierte, tiene un impacto directo en las semanas cotizadas y en el monto final de la pensión, lo que hace indispensable una estrategia complementaria desde etapas tempranas de la vida laboral.

Para Gloria Arellano, el debate sobre pensiones no puede seguir reducido a ajustes técnicos o promesas políticas. Se trata de un problema estructural que atraviesa al mercado laboral, a la demografía y a la cultura financiera del país. Mientras no se asuma que el retiro es una responsabilidad compartida —pero con un fuerte componente individual—, los riesgos seguirán acumulándose.

Pensiones insuficientes

La especialista advierte que México aún está a tiempo de corregir el rumbo, pero la ventana se estrecha. La combinación de envejecimiento poblacional, baja natalidad y trayectorias laborales irregulares dibuja un escenario complejo que exige decisiones informadas y oportunas. De lo contrario, el país podría enfrentar en las próximas décadas una generación de adultos mayores con pensiones insuficientes, alta dependencia económica y una presión creciente sobre las finanzas públicas.

“Somos responsables de nuestra vejez”, concluye Arellano, al recordar que la previsión no solo es financiera, sino también social, emocional y de salud. En un país que envejece rápidamente, pensar el retiro dejó de ser un tema lejano para convertirse en una urgencia presente.

Jorge Arturo Castillo

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación y cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales, ambas por la UNAM, donde es profesor desde hace casi 30 años. Tiene más de 18 años de experiencia en la industria farmacéutica y es columnista especializado en medios varios. Su correo es: jcastillo@mundofarma.com.mx

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