
Columna LÍDer
Los conflictos empresariales no suelen originarse en los contratos, sino en las personas. El libro Conflicto entre socios, de Salvador Benítez, ofrece una mirada clara sobre cómo prevenirlos desde el comportamiento humano, la ética y el liderazgo. Una guía útil para empresas familiares e institucionales que buscan estabilidad y continuidad.

Bertha Inés Herrerías Franco
Salvador Benítez, autor de Conflicto entre socios, es un abogado con un profundo conocimiento del comportamiento humano aplicado al mundo empresarial. En su libro advierte sobre aquello que debemos hacer —y evitar— en la vida cotidiana para que las organizaciones puedan desarrollarse sin tropiezos que terminan afectando no solo a las empresas, sino también a la sociedad. La obra funciona como una guía práctica para entender cómo deben organizarse las sociedades mercantiles, qué cuidar desde su origen y cómo aprender a ser socios, accionistas, directivos o dueños de empresa, incluyendo la correcta gestión de la sucesión en empresas familiares o institucionales.
En la vida diaria, señala el autor, resulta fundamental que la conducta se exprese por convicción y no solo por obligación. Aplicar las reglas del sentido común, la moral y la ética socialmente aceptadas sigue siendo uno de los pilares de la convivencia, resumido en un principio tan simple como vigente: no hacer a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros.
Los conflictos se resuelven desde la raíz
Benítez subraya que resolver los problemas desde sus causas, y no únicamente desde sus efectos, permite evitar su repetición y, en muchos casos, solucionar de manera definitiva los daños ocasionados, ya sea reparándolos o asumiendo las pérdidas cuando así corresponde. Esta mirada preventiva atraviesa todo el libro y se convierte en una de sus principales aportaciones.
Desde el inicio, el autor plantea una idea clave: “los problemas primero son humanos y luego legales, no a la inversa”. Las relaciones dentro de una empresa deben evolucionar y establecer bases claras que garanticen un trato justo y equilibrado entre todos sus integrantes, más allá de lo que establezcan los contratos.
Reglas claras, valores firmes
El libro insiste en la necesidad de racionalizar, desde la creación de una sociedad, no solo las disposiciones teóricas que fijan obligaciones de hacer o no hacer, sino también la incorporación de derechos y deberes cuyo cumplimiento esté garantizado. Estas reglas deben convertirse en directrices vivas que orienten la práctica cotidiana, ya sea por convicción o por obligación, siempre sustentadas en valores y normas de una convivencia empresarial sana.
Benítez deja claro que los documentos legales, por sí solos, no resuelven los conflictos si no están respaldados por una cultura organizacional coherente. Las empresas funcionan cuando las reglas escritas se reflejan en conductas reales.
Liderazgo que convence, no que impone
La actividad empresarial gira, en esencia, en torno a las personas. El autor diferencia con claridad al líder del tirano: el primero orienta y dirige a un grupo que reconoce su autoridad; el segundo abusa de su poder. El sentido común, el trato respetuoso, la toma de decisiones con afán de justicia, el respeto a los demás y la capacidad de trabajar en equipo son rasgos esenciales del liderazgo auténtico.
Un verdadero líder consigue resultados convenciendo, no venciendo. Y cuando debe ejercer la autoridad que le ha sido conferida, lo hace con conocimiento de causa, considerando intereses superiores y no motivaciones personales.
Prevenir antes que corregir
En cualquier contexto, resulta crucial que quien ejerce el liderazgo no sea el origen de los conflictos. En el ámbito societario, aplicar valores y reglas previamente acordadas permite conservar la confianza y el reconocimiento entre socios, sin necesidad de recurrir a posiciones de poder o mayorías accionariales.
Conflicto entre socios busca que sus lectores tomen medidas a tiempo y aprendan a resolver los desacuerdos de la mejor manera posible, antes de que escalen y pongan en riesgo la viabilidad de la empresa. Su mensaje es claro: las organizaciones sólidas se construyen desde las personas, no solo desde los contratos.