Abasto colaborativo: el reto de la nueva compra consolidada para medicamentos y dispositivos médicos

Columna Dispositivos Médicos
El abasto de insumos médicos en México ha sido, históricamente, una de las principales preocupaciones del sistema público de salud. Entre ellos, el material de curación destaca como una base operativa indispensable en hospitales y unidades médicas, al estar presente en prácticamente todos los niveles de atención. Sin embargo, en los últimos años, los retos para asegurar su disponibilidad han sido persistentes.

Carlos Salazar Gaytán
Si bien el desabasto de insumos médicos ha sido una constante preocupación en el sistema público, es necesario matizar su origen. No puede explicarse únicamente por fallas en la oferta, sino por una combinación de factores estructurales que van más allá del desempeño de los proveedores. La realidad es que, en múltiples ocasiones, la industria ha respondido con solvencia técnica y operativa, incluso en contextos de alta demanda e improvisación, como ocurrió durante contingencias sanitarias.
A esto se suma un elemento clave: más del 80% de las claves de material de curación que adquiere el gobierno federal provienen de pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas importadoras directas. Y aunque el sector ha mostrado capacidad, aún enfrenta retos importantes: más del 60% de los insumos consumidos en México son de fabricación extranjera, lo que obliga a las empresas proveedoras a pagar por anticipado, asumir riesgos logísticos y operar con márgenes financieros ajustados.
En este contexto, los retrasos en los pagos por parte de las instituciones públicas no solo afectan a las empresas proveedoras, sino que alteran el funcionamiento de toda la cadena de suministro: desde los fabricantes de materias primas y productos terminados —nacionales o extranjeros— hasta los importadores, distribuidores, operadores logísticos, hospitales y, finalmente, el usuario que espera atención. Se trata de un impacto directo que compromete el ciclo operativo completo del abastecimiento en salud, con consecuencias que van mucho más allá de lo administrativo o financiero.
Hoy, ante la nueva licitación consolidada 2027–2028, que contempla más de 1,700 claves de material de curación divididas en dos bloques —lo que representa el 44.9% del total de claves consideradas—, se abre una oportunidad inédita para rediseñar el modelo de abastecimiento. Los nuevos lineamientos buscan elevar los estándares, fortalecer la trazabilidad y garantizar entregas puntuales. El reto será hacerlo sin cerrar las puertas a proveedores con experiencia ni elevar barreras de entrada de forma innecesaria.
Desde la industria, reconocemos el esfuerzo por fortalecer y optimizar los procesos. Pero también hacemos un llamado a que esta nueva etapa se construya desde la corresponsabilidad, el diálogo técnico y la inteligencia colectiva. Si las reglas del juego son claras, viables y transparentes, el sector productivo sabrá responder.
México ocupa actualmente el quinto lugar a nivel mundial en exportaciones de dispositivos médicos y cuenta con empresas líderes que diseñan, fabrican y desarrollan tecnología con estándares internacionales desde territorio nacional. El talento, la capacidad y la infraestructura existen. La incógnita está en si habrá condiciones de confianza suficientes para que estas empresas puedan participar activamente en la próxima compra consolidada.
Hay señales de alerta que no deben pasarse por alto. En la compra LA-12-NEF-012NEF001-I-97-2025 se observa una disminución crítica en la participación de las pequeñas y medianas empresas: mientras que en la LA-12-NEF-012NEF001-I-1-2025 el 91% de las claves fueron abastecidas por PyMEs, en la LA-12-NEF-012NEF001-I-97-2025 esta participación cayó al 74%. Este descenso no es casual, sino reflejo de obstáculos acumulados: falta de pagos oportunos, condiciones contractuales más estrictas y riesgos financieros crecientes. Las encuestas realizadas por la ANAPS lo confirman: persiste una preocupación generalizada por la exigencia de garantías adicionales de responsabilidad civil por daños y perjuicios, así como por la ausencia de mecanismos homogéneos de pago, especialmente en los institutos nacionales que aún no están plenamente integrados a esquemas como las cadenas productivas.
Una posible vía de solución sería que los propios institutos absorban los intereses generados por los retrasos en los pagos y se garantice la protección financiera del proveedor, evitando trasladar los costos del incumplimiento al eslabón más vulnerable. De igual forma, es urgente avanzar en la homologación de procesos y requisitos documentales entre instituciones, para evitar errores que generan carga operativa sin aportar valor.
México necesita un sistema de compras públicas que trascienda lo técnico y lo normativo, y se refleje en un abasto oportuno y sostenido en todo el sistema de salud.
Nuevas reglas, nuevos riesgos y oportunidades
La próxima licitación consolidada 2027–2028 trae consigo una arquitectura normativa más sofisticada, con 14 requisitos técnicos y administrativos que, si bien apuntan a mejorar la trazabilidad y el control de calidad, también representan un aumento importante en la carga documental y operativa para los participantes.
Entre los cambios más relevantes se encuentra la exigencia de presentar una constancia de cumplimiento de abasto, que demuestre al menos un 50% de surtimiento efectivo en los últimos seis meses; la entrega de muestras para evaluación física por clave; y el compromiso de reservar hasta un 3% de la demanda anual como reserva estratégica en el caso de material de curación y hasta un 5% en medicamentos. También se establecen lineamientos para el envío semanal de inventarios, la declaración de capacidad máxima de producción mensual y la aceptación de responsabilidad civil por incumplimientos.
Estos mecanismos pueden ser positivos si están acompañados de soporte técnico e institucional para su cumplimiento. Sin embargo, para muchos proveedores, especialmente del segmento de las Mipymes, cumplir con todos estos requisitos implica inversiones adicionales que no siempre están al alcance. El riesgo, entonces, es que se limite la participación a un número reducido de proveedores de gran escala, dejando fuera a actores que han demostrado ser clave para el cumplimiento en años anteriores.
La evolución del modelo de compras públicas es necesaria, pero debe hacerse con una visión de inclusión progresiva y realista, donde las condiciones del mercado sean comprendidas y atendidas desde el diseño de los instrumentos licitatorios.
Calendario ambicioso, logística crítica
De acuerdo con lo externado por el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica de la Secretaría de Salud, Eduardo Clark, durante la reunión con cámaras y asociaciones del pasado 14 de enero de 2026, se prevé que la licitación consolidada inicie con una primera fase nacional, limitada a empresas mexicanas o provenientes de países con Tratado de Libre Comercio con México. Posteriormente, y en función del estudio de mercado y la oferta detectada, se abrirá una segunda etapa internacional.
Fechas clave para material de curación
Primer bloque
• 10 de febrero: envío de oficios IM
• 10–17 de febrero: recepción de cotizaciones (IM)
• 10 de marzo: publicación de convocatoria en Compras MX
• 17 de marzo: junta de aclaraciones
• 30 de marzo: apertura de propuestas y entrega de muestras
• 30 de abril–5 de mayo: invitaciones OSD
• 6–12 de mayo: OSD
• 19 de mayo: fallo
Segundo bloque
• 17 de marzo: envío de oficios IM
• 17–24 de marzo: recepción de cotizaciones (IM)
• 16 de abril: publicación de convocatoria en Compras MX
• 23 de abril: junta de aclaraciones
• 7 de mayo: apertura de propuestas y entrega de muestras
• 8–12 de junio: invitaciones OSD
• 15–19 de junio: OSD
• 26 de junio: fallo
Este calendario representa un avance respecto a consolidaciones anteriores, al brindar mayor certidumbre y una mejor secuencia operativa. Aun así, es indispensable contar con canales de comunicación institucional abiertos, herramientas digitales eficientes y mesas de trabajo técnico que acompañen cada fase del proceso para asegurar su éxito logístico y administrativo.
¿Qué podemos esperar?
La licitación consolidada 2027–2028 tiene el potencial de marcar un punto de inflexión en el sistema de compras públicas en salud. Si las instituciones logran implementar los nuevos lineamientos con enfoque técnico, apertura al diálogo y ejecución eficiente, podrían sentarse las bases de un modelo más transparente, competitivo y sostenible.
Aplicar las reglas sin considerar la realidad operativa de las empresas proveedoras conlleva el riesgo de repetir errores del pasado: fallos impugnados, licitaciones desiertas y entregas parciales.
En este proceso destacan avances importantes. La apertura al diálogo entre gobierno e industria ha permitido revisar elementos clave de la licitación y existe una invitación explícita a que el sector productivo participe desde los estudios de mercado, lo que podría ayudar a justificar tiempos de entrega y criterios de cobertura con base en evidencia técnica. También es positivo que el calendario de ejecución esté más alineado con los ciclos de fabricación e importación, lo que permite una mejor planeación por parte de las empresas.
Sin embargo, persisten desafíos considerables. Aunque se avanza hacia una evaluación técnica por puntos —considerando criterios como fabricación nacional, experiencia previa y cumplimiento normativo—, sigue habiendo una inquietud legítima sobre los tiempos y flujos de pago, en particular en instituciones que aún no están integradas a esquemas como las cadenas productivas. Garantizar pagos puntuales y condiciones financieras justas no solo protege al proveedor: fortalece la cadena de abasto y reduce riesgos sistémicos para todo el sector salud.
El objetivo común debe ser claro: garantizar que los insumos lleguen a tiempo, con calidad y de forma continua a quienes más los necesitan. Para lograrlo se requieren procesos exigentes y colaborativos, criterios firmes y realistas, y una voluntad institucional que vea a los proveedores como aliados estratégicos, no como obstáculos. Lograrlo es una misión conjunta que exige corresponsabilidad plena entre instituciones compradoras y empresas proveedoras.
En este momento clave, la compra consolidada no debe entenderse como un simple procedimiento administrativo. Debe asumirse como una herramienta de política pública que fortalezca la soberanía sanitaria, fomente el desarrollo industrial y garantice el derecho a la salud con abasto suficiente, eficiente y oportuno en todo el país.
Te invito a seguir la conversación sobre salud, tecnología e industria en mis redes:
LinkedIn: Carlos Alejandro Salazar Gaytán
Facebook: Carlos Salazar
X (antes Twitter): @DispositivoMed