El bloqueo legislativo de Pedro Zenteno a Sheinbaum
Frena el derecho a la salud en casa: una paradoja política que lastima a México

Columna Desde el Legislativo
La Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, presidida por Pedro Zenteno, rechazó una iniciativa que buscaba regular la atención médica domiciliaria, contradiciendo el programa “Salud Casa por Casa” de la presidenta Sheinbaum. La decisión profundiza desigualdades en salud y evidencia una fractura entre el Ejecutivo y su bancada. Desde el PAN, se insistirá en una nueva propuesta legislativa.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba
En un acto que refleja la peor faceta del centralismo partidista, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, presidida por el diputado Pedro Zenteno Santaella —controlada por Morena— aprobó la semana pasada un dictamen negativo contra la iniciativa para regular la atención médica domiciliaria. Este veto, disfrazado de argumentos jurídicos endebles, no solo contradice el espíritu del programa “Salud Casa por Casa” de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que perpetúa la desigualdad en el acceso a servicios básicos para 13.6 millones de mexicanos.
¿Qué proponía la iniciativa?
La iniciativa buscaba adicionar el artículo 32 Bis a la Ley General de Salud para:
- Universalizar la atención domiciliaria, priorizando a adultos mayores, personas con discapacidad y enfermos crónicos sin seguridad social.
- Crear un marco normativo único que evitara la actual fragmentación: hoy solo tres entidades federativas tienen regulaciones específicas.
- Fortalecer al IMSS-Bienestar como eje coordinador con las entidades federativas, replicando el modelo operativo del gobierno federal.
La propuesta no sustituía al programa “Salud Casa por Casa”, sino que lo complementaba. Mientras este último es un programa administrativo sujeto a vaivenes presupuestales, la iniciativa buscaba cimentar en la ley protocolos de calidad, mecanismos de supervisión y criterios de elegibilidad transparentes.
Argumentos rebatibles de Morena
La mayoría morenista en la Comisión de Salud esgrimió tres razones para rechazar la propuesta, todas rebatibles con evidencia:
- «Ya existe regulación suficiente»: Se citaron artículos sobre cuidados paliativos (166 Bis 3 y 13 LGS), que solo aplican a enfermos terminales. El 89% de los adultos mayores con enfermedades crónicas no están cubiertos por estos artículos. El reglamento vigente, además, limita la atención a «acciones básicas», sin estándares de calidad.
- «Los estados ya tienen facultades»: Aunque Aguascalientes, Hidalgo y CDMX cuentan con programas locales, esto genera desigualdad territorial (29 entidades sin normativa), duplicidad de esfuerzos y opacidad en los resultados por falta de indicadores unificados.
- «El programa presidencial es suficiente»: El programa “Salud Casa por Casa” carece de sustento legal explícito. Opera bajo lineamientos administrativos sin obligaciones presupuestales plurianuales ni mecanismos de exigibilidad, lo que lo vuelve vulnerable ante cambios políticos.
Morena contra su propia presidenta
Resulta paradójico que la bancada morenista, liderada por un aliado incondicional de López Obrador, bloquee una iniciativa que habría reforzado legalmente el programa emblemático de su propia presidenta. Mientras Claudia Sheinbaum anuncia la contratación de 21,500 profesionales de salud para visitas domiciliarias, sus correligionarios en el Legislativo le niegan el marco legal que garantizaría estabilidad laboral, suministro continuo de insumos y protección jurídica a 12 millones de hogares.
Este divorcio entre el Ejecutivo y su bancada legislativa revela un problema estructural: la subordinación de la técnica legislativa a los intereses de control político de AMLO sobre Sheinbaum. Morena ha preferido mantener la discrecionalidad programática en lugar de dar certeza jurídica al derecho a la salud domiciliaria.
Las víctimas del bloqueo: rostros, no cifras
Detrás del tecnicismo legislativo hay historias reales: María, de 78 años en Oaxaca, con diabetes e hipertensión, debe viajar tres horas para recibir medicamentos que podrían aplicársele en casa. Juan, de 65 en Chihuahua, con secuelas de un derrame cerebral, depende de brigadas intermitentes. Luisa, en Veracruz, debe elegir entre trabajar o acompañar a su madre con Alzheimer a una consulta médica mensual.
La falta de una normativa clara perpetúa tres problemas graves:
- Desigualdad en la calidad: Un adulto mayor en CDMX recibe visitas semanales con equipos de monitoreo; en Chiapas, las brigadas llegan cada dos meses sin insumos.
- Inseguridad jurídica: El 45% de los médicos reportan no contar con protocolos claros para atender en domicilio (encuesta IMSS, 2025).
- Desperdicio de recursos: El Instituto Belisario Domínguez estima un gasto anual de $23,000 millones por atención hospitalaria evitable.
Un nuevo intento legislativo
Desde el Grupo Parlamentario del PAN insistiremos en el periodo permanente con una nueva iniciativa que:
- Sea congruente con el Plan Nacional de Desarrollo 2024–2030, que prioriza la atención primaria en el hogar.
- Armonice el programa “Salud Casa por Casa” con la legislación nacional.
- Cree un fondo específico en el PEF 2026 que asegure financiamiento estable y evite usos clientelares.
Nuestra propuesta se fundamenta en cuatro artículos constitucionales:
- Art. 1°: Derecho a la no discriminación en salud.
- Art. 4°: Protección especial a adultos mayores y personas con discapacidad.
- Art. 25: Rectoría del Estado en planeación del sistema de salud.
- Art. 73, fracción XVI: Facultad del Congreso para legislar en salubridad general.
Coherencia, no contradicción
Desde esta columna hago un llamado al diputado Pedro Zenteno Santaella, exdirector del ISSSTE y Birmex, a la coherencia con la presidenta Sheinbaum y con el Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030, aprobado en la Cámara. Morena tiene la oportunidad histórica de rectificar: consolidar la sinergia entre el programa operativo de Sheinbaum y nuestra iniciativa legislativa; evitar la judicialización de un derecho que ya debería estar garantizado; y demostrar que la salud trasciende partidos y tribus internas.
La atención domiciliaria no es un tema ideológico. Es justicia social básica. Necesitamos leyes, no solo programas; derechos exigibles, no promesas. El tiempo de actuar es ahora, antes de que otro adulto mayor muera esperando una visita médica que nunca llegó.



