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¿Y si lo que compartimos no es verdad?

La desinformación se propaga más rápido que la verdad. ¿Estamos preparados para frenarla?

Columna Conexiones Estratégicas

Eric Gaxiola Aldama

En tiempos de sobreinformación es fundamental escuchar o leer opiniones, puntos de vista y noticias que no coinciden con nuestra forma de pensar. Este ejercicio de apertura y contraste nos permite ampliar la comprensión de los hechos… y también revisar lo que damos por cierto.

Solo así podemos combatir los efectos de la postverdad: ese fenómeno en el que damos por cierto algo porque nos resulta cómodo, nos hace sentir bien o reafirma nuestras ideas, aunque no tenga sustento real. Muchas veces compartimos información porque nos representa emocionalmente, no porque haya sido verificada.

Cada vez es más común que, en lugar de contrastar una noticia con otras fuentes confiables, la aceptemos de inmediato solo porque se alinea con lo que ya pensamos.

Viral no implica que sea verdadero

Esta tendencia se amplifica en redes sociales, donde los algoritmos nos muestran contenido que refuerza nuestras creencias, en lugar de ayudarnos a cuestionarlas.

Lo más viral no siempre es lo más verdadero. De hecho, muchas veces lo que se comparte masivamente es aquello que provoca una reacción emocional intensa: enojo, miedo, tristeza o indignación. Estas emociones impulsan a las personas a compartir sin pensar, sin contrastar, sin analizar.

Y cuando la emoción guía más que el criterio, la mentira gana terreno. Una noticia falsa que genera impacto tiene muchas más probabilidades de circular que una verdadera que no emociona. Así, muchas personas terminan formando su opinión con base en lo que sienten, no en lo que realmente es.

Incluso cuando más adelante se demuestra que esa información era falsa, el daño ya está hecho: la información engañosa ya influyó en la conversación pública, ya sembró desconfianza. Y lamentablemente, los desmentidos, si los hay, casi nunca tienen el mismo alcance ni la misma viralidad que la mentira original.

Un caso reciente de desinformación

En abril de 2025, según reportó el diario El País, circuló una noticia viral que proclamaba que México atravesaba una “nueva epidemia de VIH” con miles de casos en cada estado. El contenido, compartido masivamente en TikTok y Facebook, mezclaba cifras acumuladas con gráficos sensacionalistas y alarmistas.

Algunas de las publicaciones con información falsa tomaron como referencia una tabla real de la Secretaría de Salud; sin embargo, omitieron que se trata de un acumulado de casos notificados para cada estado en la última década, y en su lugar, la presentaron como si se tratara del balance de nuevos contagios por entidad.

Al respecto, Círculo Diverso, asociación civil preocupada en la detección oportuna y atención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS), señaló: “La desinformación puede generar pánico, estigmatización y rechazo hacia personas que viven con VIH, además de obstaculizar los esfuerzos de prevención y atención. Compartir información sin contexto o sin verificación alimenta un entorno de miedo que perjudica más de lo que ayuda.”

El rol del comunicador

Quienes trabajamos en comunicación tenemos una gran responsabilidad. No se trata solo de informar, sino de hacerlo con plena conciencia del impacto que tiene cada mensaje. Nuestro deber es garantizar que los contenidos que difundimos sean ciertos, claros y confiables. Esto implica investigar, verificar, entender el contexto y comunicar con rigor.

Además, debemos adaptarnos a un entorno donde las personas consumen contenido a gran velocidad, muchas veces sin leer en profundidad. El reto es transmitir mensajes precisos y veraces sin perder claridad ni contundencia.

La postverdad ha transformado la forma en que interpretamos la realidad. Por eso, el llamado es para todos —no solo periodistas o medios—: debemos preguntarnos constantemente si lo que creemos es cierto. La verdad no siempre emociona, pero sin ella, todo lo demás se tambalea.

Eric Gaxiola

Director de Comunicación y Reputación Corporativa en Psiquepol Especialista en comunicación estratégica, relaciones públicas y gestión de reputación con +20 años de experiencia. Ha liderado estrategias en sectores como salud, farma, infraestructura y corporativo. eric@psiquepol.com

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