El reto de las vacunas y la resistencia antimicrobiana

Columna Desde el Legislativo
«La ciencia y la paz triunfarán sobre la ignorancia y la guerra»:
– Louis Pasteur
México enfrenta un doble reto en salud pública: enfermedades prevenibles por vacunación y la creciente resistencia antimicrobiana. Conoce los patógenos prioritarios, las estrategias globales como la IA2030 y cómo el país puede fortalecer su respuesta a estas amenazas.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba
En el complejo panorama de la salud pública global, México se enfrenta a desafíos sin precedentes en la lucha contra enfermedades prevenibles mediante vacunación, así como ante la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana. Como médico y legislador, es mi deber alertar sobre la urgencia de una planificación estratégica que garantice un futuro resiliente para nuestro sistema de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una advertencia que no podemos ignorar. En un estudio reciente, se identificaron 17 bacterias y virus prioritarios para el desarrollo de nuevas vacunas. Esta lista, producto del trabajo de más de 200 científicos de 50 países, representa una hoja de ruta crucial para la investigación y el desarrollo (I+D) en el campo de la inmunología.
Los patógenos clasificados como prioritarios para desarrollar vacunas incluyen al Streptococcus del grupo B, el virus de la hepatitis C, el VIH-1 y Klebsiella pneumoniae. Aquellos que requieren seguimiento y mejoras en vacunas existentes son: citomegalovirus, virus de la gripe (con vacunas de protección amplia), especies de Leishmania, Salmonella no tifoidea, norovirus, Plasmodium falciparum (malaria), especies de Shigella y Staphylococcus aureus.
Viejos conocidos
Por otro lado, ya existen vacunas en vías de autorización regulatoria o recomendación normativa para los siguientes patógenos: virus del dengue, Streptococcus del grupo A, Escherichia coli patógena extraintestinal, Mycobacterium tuberculosis y virus sincicial respiratorio.
Entre estos agentes destacan viejos conocidos como el VIH, la malaria y la tuberculosis, que juntos cobran casi 2.5 millones de vidas anualmente. Sin embargo, también emergen amenazas como el Streptococcus del grupo A y Klebsiella pneumoniae, ambos con creciente resistencia a los antimicrobianos.
En México, la situación es particularmente preocupante. Datos recientes revelan que seis patógenos concentran el 73% de las muertes asociadas a resistencia antimicrobiana en el país. Entre ellos, Acinetobacter baumannii, responsable de infecciones respiratorias, presenta una preocupante resistencia a los antibióticos actualmente disponibles.
Vigilancia de resistencia
La resistencia antimicrobiana no es un problema del futuro: es una crisis del presente. La OMS advierte que, de no tomar acción, esta podría convertirse en la principal causa de muerte a nivel mundial para el año 2050. En nuestro país, la ausencia de una red nacional robusta de vigilancia de resistencia complica nuestra capacidad de respuesta. Fortalecer los sistemas de vigilancia, control y diagnóstico debe ser una prioridad.
No obstante, también hay motivos para la esperanza. La Agenda de Inmunización 2030 (IA2030) nos ofrece un marco de acción global para enfrentar estos retos. Esta estrategia busca garantizar que todas las personas, en todas las regiones, tengan acceso a vacunas eficaces que las protejan contra enfermedades graves.
La implementación de la IA2030 exige un enfoque multisectorial y colaborativo. Es necesario sumar a académicos, organismos internacionales, financiadores, fabricantes y gobiernos en un esfuerzo conjunto que asegure el desarrollo y distribución equitativa de vacunas. La reciente creación en México de la Red Temática de Investigación y Vigilancia de la Farmacorresistencia (INVIFAR) es un avance en esta dirección, pero debemos ampliar y consolidar este tipo de iniciativas.
Amenazas emergentes
Respecto a la hepatitis C, un estudio reciente sobre sustituciones asociadas a la resistencia (RAS) en México ha arrojado datos relevantes. Aunque las RAS se detectan en frecuencias menores al 6.9%, la identificación de mutaciones clave como Q80K, Y93H y S282T subraya la necesidad de una vigilancia constante, especialmente ante el uso extendido de antivirales de acción directa en el país.
La preparación para enfrentar amenazas emergentes también debe formar parte de esta estrategia. La Coalición para la Innovación en Preparación para Epidemias (CEPI) trabaja activamente en el desarrollo de vacunas para cinco patógenos prioritarios: chikungunya, virus de Lassa, virus de Marburgo, coronavirus MERS y virus Nipah. México debe involucrarse en estas acciones globales, desarrollando a la par capacidades locales de investigación, producción y distribución.
Como sociedad, debemos comprender que invertir en vacunas y en el combate a la resistencia antimicrobiana no representa un gasto, sino una inversión estratégica en salud pública. Cada peso destinado a la inmunización puede traducirse en ahorros significativos en atención médica y, lo más importante, en vidas salvadas.
Actuar con visión
El camino hacia un México resiliente frente a enfermedades prevenibles por vacunación está trazado, pero requiere voluntad política, inversión sostenida y cooperación internacional. Como legisladores, tenemos la responsabilidad de crear el marco normativo y presupuestario necesario para que nuestro país se mantenga a la vanguardia de esta lucha.
La salud de las futuras generaciones depende de las decisiones que tomemos hoy. No podemos permitirnos la pasividad. Es momento de actuar con visión, responsabilidad y compromiso para construir un país más sano y preparado.



