Columnas

Cuando lo público se desborda hacia lo privado en el sistema de salud mexicano

Columna Desde el Legislativo

“Un seguro de salud es la diferencia entre la ruina y la recuperación”:

—Warren Buffett

Debemos superar las visiones fragmentadas y construir un modelo de atención que garantice el derecho efectivo a la salud, con participación equilibrada de los sectores público, social y privado. El bienestar de millones de mexicanos, como Doña Margarita, depende de nuestra capacidad para asumir este reto con responsabilidad, sensibilidad y visión de Estado.

Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba

En medios de comunicación y redes sociales se multiplican los casos de hospitales en Puebla u Oaxaca, del IMSS, IMSS-Bienestar o ISSSTE, que retratan escenas cada vez más frecuentes y lamentables en el sistema de salud público mexicano. Doña Margarita (nombre ficticio), una mujer de 63 años con diabetes e hipertensión, esperaba desde las 5:00 horas para ser atendida. Su cirugía de cataratas, programada desde hacía tres meses, fue cancelada por tercera ocasión. ¿La razón? Falta de insumos quirúrgicos y personal especializado. “Doctor, ya vendí mi televisor para pagar un seguro privado, porque aquí no me atienden”, dijo con resignación. Esta historia, repetida por miles, refleja el drama silencioso que enfrenta el sector salud en México.

El sistema público de salud vive una crisis estructural que se ha profundizado en los últimos años. Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en 2024 la inflación médica privada alcanzó el 13.3%, triplicando la inflación general (4.5 %). Se proyecta que para 2025 esta cifra ronde el 15%. Este fenómeno afecta a toda la industria farmacéutica y de servicios médicos, impactando la cadena de valor en hospitales, aseguradoras, farmacéuticas y proveedores de insumos.

Uno de los factores críticos es la disponibilidad y distribución del personal de salud. Aunque cada año egresan cerca de 12,000 médicos de universidades, el sistema público ofrece pocas oportunidades de empleo digno, lo que obliga a muchos a emigrar al sector privado o desempeñarse en áreas no relacionadas con su formación. Esta paradoja revela una desconexión entre la formación profesional y las políticas de contratación gubernamentales.

Migración masiva de pacientes

La combinación de restricciones presupuestales, limitaciones para expandir el gasto público y el aumento en costos médicos ha generado un círculo vicioso: desabasto de medicamentos, largos tiempos de espera, deterioro en la calidad de la atención y, en última instancia, exclusión del acceso efectivo a servicios médicos esenciales. Esta dinámica ha derivado en una migración masiva de pacientes hacia el sector privado, incluso entre personas de escasos recursos, desbordando la capacidad del sistema privado y creando un efecto dominó que alcanza a la industria de seguros de salud.

Este fenómeno, que denomino efecto embudo invertido, ha provocado una presión sin precedentes sobre las aseguradoras, que históricamente atendían a un segmento más acotado de la población. Ahora, enfrentan una demanda exponencial que compromete tanto su operatividad como su estabilidad financiera.

Un ejemplo claro es el caso de Seguros Monterrey New York Life, que en marzo de 2025 se vio obligada a adelantar su actualización de tarifas. Esto se traduce en renovaciones con incrementos acumulados que afectan directamente a los asegurados. No es un caso aislado. Toda la industria de seguros médicos enfrenta este reto.

Señales de agotamiento

Las aseguradoras están atrapadas en una encrucijada compleja: mantener su solvencia ante el aumento de siniestros, sin perder competitividad ni alejar a los asegurados. El modelo tradicional de seguro de gastos médicos mayores (GMM) muestra señales de agotamiento, como ya se advertía desde 2018, lo que abre una encrucijada crítica para el futuro del aseguramiento en salud en México.

El gasto público en salud continúa siendo bajo comparado con países de la OCDE, lo que obliga a la ciudadanía a asumir un elevado gasto de bolsillo, que representa más del 40 % del gasto total en salud. Esta configuración acentúa las desigualdades en el acceso a servicios médicos y ubica a México en posiciones desfavorables en rankings internacionales sobre justicia y equidad en el financiamiento sanitario.

La brecha de protección en seguros médicos en México, según la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), tomará años en cerrarse, particularmente en el rubro de gastos médicos, donde existe un amplio campo para desarrollar esquemas de colaboración público-privada. El potencial del sector asegurador es alto, pero su sostenibilidad dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias del entorno y de su disposición para trabajar de forma integrada con el sistema de salud pública.

Cobertura accesible

Desde una perspectiva estratégica, algunas acciones clave que el sector privado puede impulsar son:

  1. Fortalecer el papel integrador del asegurador mediante mecanismos que reduzcan costos sin afectar la calidad.
  2. Establecer alianzas con proveedores médicos para optimizar la atención y reducir el uso innecesario de insumos, como el programa “Médicos a tu Lado”.
  3. Aplicar analítica avanzada de datos para gestionar siniestralidad, anticipar riesgos y asignar recursos con eficiencia.
  4. Diseñar esquemas de cobertura accesibles e incluyentes para ampliar la base asegurada.
  5. Impulsar la colaboración público-privada para construir un sistema de salud más eficiente, evitando duplicidades y maximizando el uso de recursos.

El sector asegurador privado tiene el potencial —y la responsabilidad— de contribuir a la transformación del sistema de salud mexicano, generando propuestas, innovación y soluciones que movilicen a otros actores clave, incluyendo farmacéuticas, hospitales y autoridades sanitarias.

Modelo de atención

Como legislador y profesional del sector salud, considero que este es el momento de impulsar un gran diálogo nacional sobre el futuro del sistema sanitario, en el marco de la discusión del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, cuya aprobación corresponde exclusivamente a la Cámara de Diputados.

Debemos superar las visiones fragmentadas y construir un modelo de atención que garantice el derecho efectivo a la salud, con participación equilibrada de los sectores público, social y privado. El bienestar de millones de mexicanos, como Doña Margarita, depende de nuestra capacidad para asumir este reto con responsabilidad, sensibilidad y visión de Estado.

Éctor Jaime Ramírez Barba

El Dr. Éctor Jaime Ramírez Barba es un destacado político y médico mexicano, miembro del Partido Acción Nacional (PAN). A lo largo de su carrera, ha ocupado el cargo de diputado federal en diversas ocasiones, donde ha sido un ferviente defensor de la salud pública y la educación en México. Su labor legislativa se ha centrado en promover reformas significativas en el sistema de salud, buscando mejorar el acceso y la calidad de los servicios médicos en el país.

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