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Compay Segundo: una fama ganada a pulso

La vida, la disciplina y la filosofía de Compay Segundo revelan un legado musical construido sin prisa y con autenticidad. Su historia demuestra que la grandeza también se cultiva con paciencia, carácter y talento.

Placeres Música / Entrevistas

Esta entrevista se realizó en agosto de 1999 para la revista Switch, pero por cambio de editores nunca se publicó, sin embargo, más adelante encontró espacio en la revista Archipiélago. La charla tuvo lugar cuando el cantante cubano realizó una visita a México para promover uno de sus discos más gustados como solista: Calle Salud. Con la historia musical de Cuba en sus venas, una energía impresionante y un ritmo que envidiaría un adolescente, Francisco Repilado nos habla de su vida, su trayectoria, amigos, amores y más.

Jorge Arturo Castillo

“Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, reza el refrán. Y esto lo sabe muy bien Máximo Francisco Repilado Muñoz, mejor conocido en todo el mundo como Compay Segundo. El guitarrista, compositor y cantante cubano nos devela aquí un poco de su fructífera trayectoria.

Con 92 años sobre sus espaldas (nació en 1907, en Siboney, provincia de Santiago), Compay Segundo se codeó a lo largo de las décadas de la música cubana, con artistas como Sindo Garay, Miguel Matamoros, Nico Saquito, Pepe Banderas y muchos otros.

La plática empieza solo después de que Compay se acomoda en su asiento, se ajusta el sombrero, enciende su habano, se llena de él y comparte con nosotros —de su misma copa— un riquísimo coñac…

—¿Qué se siente que el éxito a nivel mundial llegue a los ochenta y tantos años?
—Es un orgullo llegar a mi edad y todavía lograr la fama, porque hay quien lucha y no llega nunca. Mi nombre ahora es internacional, pero antes era solo conocido a nivel de América: Cuba, Chile, Argentina, México…

En su larguísima trayectoria de más de siete décadas en el mundo de la música, Compay Segundo formó parte del Conjunto Matamoros y de Los Compadres. En 1938 vino a México con el cuarteto Hatuey (que era dirigido por Evelio Machín), alternando con Miguelito Valdés, con Arcadio Viduarreta para cantar en la XEW, cuando el legendario locutor Lara Zarco presentó a Compay por primera vez en la radio nacional. “Mis años en México fueron inolvidables. Aquí dejé grandes amistades y este segundo viento artístico me devolvió ese bien escaso: el tiempo”.

—¿Por qué una ausencia tan larga?


—A mí la altura en México me afecta: me falta el apetito, no tengo muchos ánimos y me da agitación… Es verdad, es la altura. Sin embargo, estoy de vuelta, porque tengo muchos amigos aquí.

Pero en aquella época no solo cantó en nuestro país, sino que también participó en dos películas: México lindo (de Ramón Pereda) y Tierra brava (de René Cardona). A partir de ahí, conoció a la crema y nata de la farándula nacional, como Agustín Lara, Cantinflas, Chalán, a los tríos Los Calaveras y Los Hermanos Huesca, Tío Guízar, Toña la Negra y María Félix (cuando todavía no era la diva que fue), entre muchos otros.

La fama internacional comenzó con el multipremiado álbum colectivo Buena Vista Social Club (que ganó dos Grammys en 1997), el cual se ha escuchado hasta en los rincones más recónditos del globo terráqueo.

—¿Qué significó para usted ese álbum?

—Fue un disco que se hizo de manera muy inteligente, porque Ry Cooder, el famoso guitarrista norteamericano, supo llenar de música y alma a cada uno de nosotros. Él nos dio un empuje universal. Luego vino el documental, que también impulsó al grupo porque se exhibió en los festivales más importantes del mundo (como el de Wim Wenders). Ahí se habló de mí, de mi música y por eso mi fama se extendió.

Desde entonces le llovieron contratos, a tal grado que se convirtió en artista exclusivo de Warner Music. Ha grabado cuatro discos como solista: Yo vengo aquí, Antología, Lo mejor de la vida y Calle Salud (aunque después grabaría un disco más titulado Las flores de la vida). Ha dado la vuelta al planeta entero con su música y ha fascinado a todos los que reconocen la melcocha, de norte a sur y de oriente a occidente.

—¿Qué dicen sus paisanos ahora que su fama es mundial?

—La gente está admirada, porque dicen: “Este viejito, con noventa y tantos años a cuestas, anda por todos lados”… Nada menos ahora vengo de una gira por Europa. ¡Ah! Pero no hay secretos. Simplemente lo que sé lo conservo y lo respeto siempre, por eso tiene valor.

Y no es para menos, pues Compay Segundo, además de ser un excelente músico, es también un talentoso compositor. Más de cien canciones son suyas, un alegre muestrario de su enorme creatividad.

—¿Qué hace que sus canciones parezcan llenas de ternura?

—Son resultado del amor a la gente. No le miento, pues mis conocimientos y el gusto por lo que uno hace, para que esto se refleje ante el público.

Por si lo anterior no fuera suficiente, este conocedor de la vida inventó el Armónico en los años 20, extraña combinación entre la guitarra española y el tres cubano, el cual toca con un virtuosismo que cautiva hasta al más insensible (dicho instrumento morirá con él, pues nadie más sabe tocarlo).

Hace algunos años fundó el grupo “Compay Segundo y sus Muchachos”, con el cual ha dado conciertos lo mismo en París (es conocido que los franceses han cambiado su clásico brindis “Chin-chin” por el “Eh Chan Chan” de Repilado, gracias al éxito de este son en el país galo), Madrid, Londres, Ginebra, Berlín, Buenos Aires, Washington, Nueva York, que en la Ciudad de México.

—¿Cómo explica la vitalidad y entusiasmo de este nonagenario dentro y fuera del escenario?

—La respuesta es simple: disfruto todo lo que hago. Y sí, no nada más hay que vivir intensamente la vida, también hay que saberla llevar. Yo no bebo mucho, fumo mi habano, pero me gusta fumar tabaco; pincho de bronce y hasta hice hasta barbero, entre muchas otras actividades. Yo no sé… creo que Dios me dio buena vida y por eso sano estoy, con el mismo ritmo.

—¿Cuál es la fórmula para llegar a viejo con esa energía?

—Es muy sencillo: en la vida hay que tener de todo, pero no abusar de nada…

Como es lógico suponer, la historia de Compay está llena de anécdotas dignas de contarse con un ron en una mano y un habano en la otra. Una que más le gusta recordar es cómo surgió la clásica guaracha “Macusa” (que es, por cierto, una de las canciones favoritas de Gabriel García Márquez). La compuso allá por 1956 para recordar a su primera novia, quien no “traicionó” al faltar a su palabra de matrimonio… Lo curioso es que la susodicha todavía está “vivita y coleando”, tiene más de noventa años y aún recuerda cómo Francisco Repilado siempre la visitó y le llevaba regalos cuando estudiaba en Santiago de Cuba.

—¿Sus canciones favoritas?

—¡Todas! Aunque se han ganado un sitio especial “Huellas del pasado”, “Macusa”, “Ay caramba!” y “Chan Chan”, entre muchas otras.

Así es Compay Segundo, quien derrocha simpatía, dimensión y consistencia personal. Hombre de carcajada fácil, inteligencia clara y sabiduría ancestral que ha conquistado al planeta. “La vida no es difícil, lo difícil es saber vivirla”, dice entre risas.

Para este longevo músico, la edad no representaba obstáculo alguno. Aún a sus 92 años seguía componiendo con la misma ilusión. Dejó lista una nueva canción para un joven vástago: “¿Qué por qué no mejor ando con una de 80? Pues porque no me conviene”, asegura.

Francisco Repilado anhela vivir mucho más, como su abuela, una esclava liberta que murió a los 115 años de edad… De hecho, su vitalidad era tal que alguna vez un médico le dijo —después de una de sus innumerables presentaciones— “Usted no se muere Compay, a usted hay que matarlo, porque a su edad, parece un muchacho en el escenario”.

Llevar sobre la espalda la historia musical de un país es un secreto que solo sabe Compay Segundo, y que no compartirá con cualquiera. Prefiere seguir con un pie en la gloria, paladear su habano, deleitar el ron y seguir disfrutando de lo mejor de la vida.

Jorge Arturo Castillo

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación y cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales, ambas por la UNAM, donde es profesor desde hace casi 30 años. Tiene más de 18 años de experiencia en la industria farmacéutica y es columnista especializado en medios varios. Su correo es: jcastillo@mundofarma.com.mx

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