Bayer acelera el acceso a la innovación: reducir de cinco a dos años el camino del paciente
Bayer acelera el acceso a la innovación: reducir de cinco a dos años el camino del paciente

Entre-Vistas
Enrique Zuani, Head of Access de Bayer México

La farmacéutica alemana ha logrado acortar drásticamente los tiempos para que sus terapias innovadoras lleguen a los pacientes en México. Enrique Zuani, Head of Access de Bayer México, explica cómo la estrategia anticipada, las alianzas público-privadas y la evidencia en vida real están transformando el acceso a la salud.
Jorge Arturo Castillo
Fotos: cortesía de Bayer de México
El acceso a la innovación médica en México avanza, pero aún enfrenta un trayecto largo y costoso. En un país donde la aprobación y disponibilidad de nuevos tratamientos puede tardar más de cinco años, Bayer ha conseguido reducir ese lapso a poco más de dos. Detrás de esta diferencia está una estrategia basada en planeación temprana, generación de evidencia clínica local y un diálogo constante con las autoridades sanitarias.
La brecha del acceso en México
Enrique Zuani explica que, según mediciones internacionales, México tarda en promedio 4.5 años para que un medicamento innovador llegue efectivamente a los pacientes de los principales institutos federales, y hasta 5.3 años en el caso de productos oncológicos o de alta especialidad. “En países con condiciones económicas similares, ese proceso puede resolverse en menos de dos años”, señala. Esta demora no sólo retrasa la innovación, también impacta la calidad de vida de miles de personas que esperan terapias más efectivas.
Frente a ese panorama, Bayer decidió anticiparse. Desde hace algunos años, la compañía implementó un modelo que inicia 24 meses antes de presentar formalmente una solicitud ante el Consejo de Salubridad General. Durante ese tiempo, los equipos de precios, acceso y área médica trabajan en paralelo para generar evidencia local y definir estrategias de valor que faciliten la aprobación y posterior incorporación a los cuadros básicos del sector público.
Zuani enfatiza que el contexto actual demanda cooperación entre industria y gobierno. “El reto es que la innovación llegue a los pacientes en tiempo y forma, y que el sistema de salud pueda absorber su costo sin comprometer su sostenibilidad”, afirma.
Estrategia integral: precio, valor y evidencia
Uno de los principales obstáculos, reconoce Zuani, sigue siendo el precio. Los medicamentos innovadores requieren años de investigación y grandes inversiones, lo que eleva su costo frente a terapias genéricas o ya sin patente. En México, el desafío consiste en demostrar que un fármaco más caro puede ser, a mediano plazo, costo-efectivo y generador de ahorros. “Cuando logras comprobar que la innovación evita hospitalizaciones, reduce complicaciones y optimiza recursos, se convierte en una propuesta atractiva para el sistema de salud”, apunta el directivo.
A ello se suma la necesidad de construir una propuesta de valor integral. No basta con ofrecer el medicamento; Bayer diseña programas que incluyen equipamiento, capacitación médica, apoyo diagnóstico y seguimiento del paciente. “Ya no se trata sólo del mecanismo de acción del producto, sino de acompañar toda la trayectoria de la enfermedad”, subraya Zuani. Este enfoque ha permitido a la compañía posicionarse como un aliado del sistema público, más que como un simple proveedor.
De hecho, la farmacéutica ha desarrollado modelos de colaboración en los que los ahorros generados se reinvierten en fortalecer infraestructura o mejorar la detección temprana de enfermedades. Así, el beneficio económico se traduce también en un impacto social y sanitario.
Cofepris y la regulación acelerada
El directivo reconoce avances en la autoridad sanitaria mexicana. Cofepris, dice, “ha dado pasos firmes al armonizar sus procesos con agencias de referencia como la FDA o la EMA”. Gracias a esos acuerdos internacionales, el tiempo promedio de aprobación regulatoria para un producto innovador se ha reducido a menos de un año. Este cambio, unido al cumplimiento riguroso de los requisitos técnicos, ha hecho que México avance hacia un modelo más eficiente y predecible.
Si bien Zuani no encabeza directamente el área regulatoria, observa una relación más abierta y cordial entre la industria y la autoridad. Eventos como el Encuentro Internacional de Regulación Sanitaria, organizado por AMEPRES, confirman esa disposición al diálogo y a la colaboración técnica para acelerar el acceso sin comprometer la seguridad de los pacientes.
“Hoy vemos una Cofepris más cercana, con voluntad de avanzar en conjunto”, comenta. “Eso genera confianza y permite que los procesos de aprobación sean más ágiles, siempre bajo criterios científicos y transparentes.”
Alianzas que impulsan la innovación
Otra pieza clave son las alianzas público-privadas. El gobierno federal, explica Zuani, evalúa otorgar beneficios adicionales en licitaciones a las empresas que invierten en México, ya sea mediante plantas productivas, estudios clínicos o generación de principios activos. “Es una forma de premiar a quienes apuestan por el país y fortalecen su economía”, comenta. Esta política podría aplicarse en los procesos bianuales 2027-2028 y representa, en su opinión, una oportunidad para consolidar un círculo virtuoso entre inversión, empleo y acceso a la salud.
Bayer también promueve acuerdos para mejorar la adherencia terapéutica. En colaboración con Canifarma y AMIIF, la compañía impulsa mecanismos que permitan dar seguimiento al tratamiento sin vulnerar la confidencialidad del paciente. “Queremos garantizar que los beneficios clínicos observados en los ensayos se mantengan en la vida real”, explica Zuani.
La meta es que cada terapia se traduzca en resultados medibles y sostenibles dentro del sistema. Para lograrlo, la empresa impulsa herramientas tecnológicas, monitoreo a través de terceros autorizados y programas de acompañamiento que fortalecen la continuidad del tratamiento.
Más allá de las grandes ciudades
Una prioridad para Bayer es que la innovación no se concentre en las capitales ni en los hospitales de referencia. Antes de lanzar un nuevo producto, la empresa realiza estudios de mercado que identifican la distribución potencial de pacientes en todo el país. Con base en esos datos, diseña estrategias específicas para el IMSS, ISSSTE y IMSS-Bienestar, así como para comunidades rurales.
“Buscamos que los tratamientos lleguen también a los rincones más alejados, donde viven personas sin acceso a infraestructura médica especializada”, explica. Para ello, Bayer colabora con distribuidores y socios logísticos que garantizan el abasto oportuno, incluso en zonas de difícil acceso. La empresa asume los costos de operación para asegurar que ningún paciente quede fuera por razones geográficas.
Este enfoque, señala Zuani, ha permitido que la compañía amplíe su alcance en regiones tradicionalmente desatendidas y refuerce su papel como socio estratégico del sector público.
Medicina basada en resultados: la nueva frontera
En el modelo de acceso contemporáneo, la evidencia del mundo real se ha vuelto indispensable. Bayer desarrolla estudios en México y América Latina para demostrar que los resultados clínicos observados en los ensayos pivotales se reproducen en la práctica cotidiana. “Queremos confirmar, con datos de vida real, que lo que prometimos en los estudios clínicos se cumple en los hospitales públicos”, enfatiza Zuani.
Actualmente, la compañía propone al menos tres investigaciones de este tipo en distintas áreas terapéuticas, en coordinación con instituciones del sector salud. Estos estudios permiten medir beneficios clínicos, impacto económico y satisfacción del paciente, fortaleciendo la credibilidad del producto y la confianza de las autoridades.
“El gobierno valora que invirtamos en generar evidencia local; eso eleva el estándar de colaboración”, sostiene el entrevistado. Para Bayer, este tipo de proyectos son esenciales para consolidar una visión de largo plazo y demostrar que la innovación puede ser sostenible en sistemas de salud con presupuestos limitados.
Un futuro de cooperación y valor
Sobre el porvenir del acceso a la innovación en México, Zuani es cauto pero optimista. Anticipa que las condiciones económicas se mantendrán estables y que el progreso dependerá de las empresas que logren combinar precios adecuados con propuestas integrales. “Las que se vean como socias del gobierno, no como simples vendedoras, serán las que avancen”, afirma.
El gran diferenciador de la farmacéutica, añade, radica en su preparación anticipada. Dos años antes de cada sometimiento, los equipos ya trabajan en evidencia, precio y valor agregado. A ello se suma una inversión constante en educación médica continua, con la que la empresa busca que los profesionales de la salud conozcan a fondo los mecanismos de acción de sus terapias y los apliquen correctamente.
“Nuestro objetivo no es sólo vender medicamentos, sino transformar la manera en que se tratan las enfermedades”, resume Zuani.
Gratitud y compromiso con los pacientes
En la parte final de la conversación, Zuani agradece la apertura mostrada por las autoridades sanitarias para analizar propuestas innovadoras más allá del precio. “Es importante que vean el valor agregado, la inversión que hacemos en el país y el impacto que eso tiene en los pacientes”, comenta. También dirige un mensaje a quienes viven con enfermedades que esperan nuevas alternativas: “Trabajamos todos los días para que la innovación llegue antes y mejore su calidad de vida lo antes posible”.
El directivo —abogado de formación y piloto comercial por vocación— conoce bien el significado de navegar entre cielos turbulentos y mantener el rumbo. Hoy, desde la cabina de acceso de Bayer, encabeza un esfuerzo que podría marcar la diferencia entre esperar años por un tratamiento o recibirlo a tiempo. “El reto no es sólo traer innovación al país, sino garantizar que cada paciente, sin importar dónde viva, pueda beneficiarse de ella”, concluye.



