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Abasto garantizado en hospitales públicos: el futuro posible de la salud en México

Cuando el tiempo también cura: la logística detrás del abasto médico

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La cadena logística de los dispositivos médicos es una pieza invisible, pero esencial del sistema de salud. Asegurar el abasto requiere planeación, coordinación y visión compartida entre el sector público y privado.

Carlos Salazar Gaytán

Cuando pensamos en dispositivos médicos —desde una cánula de oxígeno o una jeringa, hasta un catéter implantable— pocas veces imaginamos el complejo trayecto que recorren antes de llegar a un hospital. En México, aproximadamente el 60 % de los dispositivos médicos son importados, lo que convierte la logística sanitaria en un elemento crítico para el funcionamiento del sistema de salud.

Importar un dispositivo médico implica una cadena logística y regulatoria que, por su complejidad, no toma menos de 120 días desde su fabricación hasta la entrega en hospitales. Comprender esta ruta permite tomar mejores decisiones de planeación y visibilizar el esfuerzo que exige mantener abastecido al sistema de salud.

Tiempos y procesos de la cadena de suministro

La industria requiere, al menos, cuatro meses para completar el proceso que asegura que un dispositivo llegue en condiciones óptimas a una unidad médica. De esos 120 días, unos 60 se destinan a la producción del insumo, planificada conforme a la demanda y disponibilidad de materias primas.

Luego, se necesitan cerca de 30 días para la logística internacional, despacho aduanal, validación sanitaria y nacionalización del producto. Esta etapa puede prolongarse por factores como el país de origen o la carga operativa en los puntos de entrada al país.

Una vez nacionalizado, el dispositivo pasa por un proceso de etiquetado, embalaje y revisión que puede tardar 15 días adicionales, y finalmente, otros 15 días para su distribución nacional, incluso en zonas rurales. En total, un ciclo completo de 120 días garantiza cumplimiento normativo, calidad y seguridad. Pretender reducir estos plazos podría poner en riesgo al paciente.

Retos operativos y oportunidades de mejora

A pesar de la infraestructura y capacidad técnica del sector, persisten desafíos como la saturación de aduanas, la emisión tardía de permisos de importación o la falta de criterios uniformes en la validación sanitaria. La industria ha propuesto avanzar hacia una ventanilla única sectorial digitalizada, que agilice la liberación de insumos sin comprometer la vigilancia sanitaria.

Otro reto es la variabilidad en las órdenes de suministro. Algunas instituciones públicas emiten pedidos por encima de la demanda promedio, lo que genera saturación en almacenes y presiona inventarios e importaciones. La solución pasa por una planeación de la demanda realista, basada en licitaciones oportunas y comunicación continua entre el sector público y privado.

La industria de dispositivos médicos no puede ser un apéndice de la farmacéutica

Aunque medicamentos y dispositivos médicos comparten escenarios regulatorios, presentan diferencias estructurales profundas. Mientras los fármacos pueden producirse localmente con cadenas automatizadas, los dispositivos dependen en gran medida de la proveeduría internacional y de procesos técnicos más artesanales, donde la precisión manual sigue siendo esencial para garantizar la calidad.

En México existen más de 9 000 empresas del sector, de las cuales el 90 % son PyMEs. Una sola clave licitada por el gobierno puede representar hasta diez veces el volumen de la demanda privada, lo que dificulta mantener inventarios sin contratos previos que aseguren su distribución.

Hacia una logística sanitaria más integrada

México tiene la oportunidad de fortalecer su sistema de salud mediante procesos logísticos y regulatorios más realistas. Ajustar los plazos de los contratos públicos a los tiempos reales de fabricación e importación es un paso indispensable. De poco sirve exigir entregas en 10 días cuando los procesos técnicos requieren cuatro meses para garantizar cumplimiento y seguridad.

Todo lo que se hace bien en salud exige planeación, tiempos adecuados y colaboración público-privada. La reciprocidad en contrataciones, entregas y pagos oportunos no debe ser un ideal, sino un compromiso mutuo de cumplimiento.

Cada dispositivo médico que llega a un hospital representa una cadena precisa y altamente regulada. La eficiencia logística se alcanzará solo mediante coordinación, planeación y mejora continua, asegurando que cada paciente, sin importar dónde se encuentre, reciba el dispositivo que necesita para recuperar su salud.

Carlos Salazar Gaytán

Carlos Alejandro Salazar Gaytán es un destacado líder en la industria de dispositivos médicos en México, con más de una década de experiencia en el sector. Actualmente, se desempeña como presidente de la Asociación Nacional de Proveedores de la Salud (ANAPS) y es director general de Medical Expo, el evento más relevante del país en el ámbito de la salud. A lo largo de su trayectoria, ha promovido activamente la colaboración entre los sectores público y privado para fortalecer el ecosistema de salud, impulsar la innovación tecnológica y posicionar a México como un actor clave en la manufactura y exportación de dispositivos médicos a nivel global. Su liderazgo ha sido fundamental para visibilizar los desafíos y oportunidades de la industria, especialmente en temas de regulación, talento especializado y nearshoring.

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