Mundofarma

El material del que estamos hechos

Démonos la oportunidad de intuir, de imaginar, de soñar y de esta manera, comprobar que la flor que arrancamos del campo de nuestros sueños, está ahora en nuestra mano.

Columna Analogías

Todo lo que vívidamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos y entusiastamente emprendemos, inevitablemente sucederá.

César Solares, presidente de Dale Carnegie México *

Todos nacimos con el don de la creatividad y de la imaginación. Tenemos la capacidad de soñar y en contraste, de ser realistas y aceptar esa realidad. Podemos conformarnos con aceptar las cosas como son o ir más allá.

Si hago un corte perfecto en tres partes, siendo que dormimos ocho de las 24 horas de un día, esto significa que un tercio de nuestra vida, la pasamos soñando, en otras palabras si viviéramos 90 años, 30 años estaríamos soñando.

Pienso que la evolución del hombre desde la era de las cavernas hasta nuestros días, se debe en gran medida a aquellos que fueron soñadores y que no se conformaron con la realidad en la que vivían. Por ejemplo, hace muchos años el ser humano observaba que la madera flotaba en el agua y no es de extrañarse que los primeros barcos que se construyeron, fueran de madera. Si el ser humano se hubiera conformado con esa teoría, no existirían los barcos como hoy los conocemos.

Tampoco el hombre podría volar… ni tampoco tendríamos en nuestras manos un aparato 30 veces más poderoso que el que usó la NASA para llevar al hombre a la Luna. Ese aparato es nuestro celular…. hoy podemos reconocer innumerables avances que hemos tenido en la historia y que en gran medida se los debemos a aquellos que soñaron y se atrevieron a seguir sus sueños y transformar la realidad.

Se nos ha dicho que usamos sólo un porcentaje muy pequeño de nuestro cerebro y que aún tenemos un potencial enorme que no hemos utilizado. Ese potencial yace la mayor parte del tiempo en nuestro subconsciente y ese subconsciente trabaja sobretodo cuando dormimos.

Yo he volado en algunos de mis sueños, realmente he volado.

Nos desdoblamos, hablamos con personas que queremos mucho y ya no están entre nosotros y parece todo tan real.

…¿Y qué si el material del que estamos hechos es de sueños?

Quiero dejarles un fragmento de un poema que originalmente fue escrito en inglés por Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) y siempre que lo leo me hace reflexionar:

¿Y qué si dormías?

¿Y qué si en tu sueño soñaste?

¿Y qué si en tu sueño fuiste al cielo y allí recogiste una extraña y hermosa flor?

¿Y qué si al despertar la flor estaba en tu mano?

En este poema Taylor nos invita a indagar en nuestra imaginación y a reconsiderar que si lo imaginamos podemos transformarlo en realidad.

Todo lo que vívidamente imaginamos, ardientemente deseamos, sinceramente creemos y entusiastamente emprendemos, inevitablemente sucederá.

Si rezamos, somos nosotros queriendo hablar con Dios. Si intuimos, es Dios que quiere hablar con nosotros. Así que escuchemos esa voz interior que busca al gigante que llevamos dentro y quiere salir. Démonos la oportunidad de intuir, de imaginar, de soñar y de esta manera, comprobar que la flor que arrancamos del campo de nuestros sueños, está ahora en nuestra mano.

Teléfono de oficinas Dale Carnegie México: 30670970.

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